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¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra autoestima?

27 junio, 2019 por Item Dejar una respuesta »

La insatisfacción con la imagen corporal es un importante factor de riesgo para el desarrollo de los trastornos alimentarios. A pesar de que este tipo de trastornos presentan múltiples variables asociadas a la patología (factores biológicos, psicológicos y sociales), se trata también de un trastorno que no puede entenderse fuera de su contexto social. La relación que una persona mantiene con su cuerpo ha ido evolucionando a lo largo de la historia, y los estudios demuestran que la insatisfacción con respecto al cuerpo, sobre todo en el caso de las mujeres, ha aumentado de forma significativa a lo largo del siglo XX.

Una de las explicaciones más usuales para explicar este aumento de la insatisfacción es el desarrollo de los medios de comunicación que se ha producido en el último siglo. Numerosos estudios han encontrado una influencia de los medios de comunicación en el desarrollo de los trastornos alimentarios, especialmente en el caso de la publicidad, y en edades cada vez más tempranas.  Un ejemplo prototípico de esta relación, es el estudio llevado a cabo en las islas Fiyi (más información aquí) que mostraba como al introducir los medios de comunicación occidentales en la sociedad fiyiana, aumentó considerablemente la presencia de insatisfacción corporal y el desarrollo de trastornos alimentarios.

Los adolescentes son el grupo de edad con más riesgo de desarrollar insatisfacción corporal y trastornos alimentarios por la etapa evolutiva en la que se encuentran. Es una época de cambios físicos y psicológicos, en la que el grupo de iguales cobra una especial importancia. Actualmente, el medio de comunicación más utilizado por este sector de edad es Internet, y dentro de éste, las redes sociales. Puesto que en las redes sociales se cargan unas 10 millones de fotografías nuevas cada hora, proporcionan a los adolescentes un entorno susceptible a la comparación social relacionada con la apariencia, lo cual puede contribuir a aumentar la preocupación con la propia imagen corporal.

Por este motivo, el Centro ITEM  realiza talleres de concienciación y de crítica al ideal estético en esta población, con el objetivo de proporcionar herramientas útiles para desarrollarse de forma saludable en este tipo de ámbitos. Aprovechando estos talleres, comenzamos una investigación en distintos centros educativos de la Comunidad de Madrid, con adolescentes de una edad comprendida entre los 12 y los 14 años, en la que evaluábamos a través de una entrevista semiestructurada sus hábitos de consumo de redes sociales, así como la insatisfacción que sientan con su cuerpo a través de varios cuestionarios.

Los resultados más interesantes de nuestra investigación muestran que en una población de 200 participantes, sólo un 4,6% no tenía redes sociales. Un cuarto de los participantes se iniciaron en las redes sociales antes de cumplir 11 años y actualmente casi la mitad de los participantes tenía más de 3 redes sociales (43,4%). El 83,5% sigue en su red preferida a más de 100 personas y el 66% a más de 300. Cuando relacionamos estos datos con la insatisfacción que sentían los participantes respecto a su propio cuerpo, encontramos que a más redes sociales utilizadas, mayor era la insatisfacción corporal en el caso de las chicas. En los chicos, la insatisfacción corporal se relacionaba con la mayor frecuencia de uso de las redes y no con la cantidad.

Evaluamos también la influencia que ejercían las redes sociales en los individuos, teniendo en cuenta cómo afectaban a su estado de ánimo, a su comportamiento y a sus emociones, y encontramos que a mayor número de seguidores, mayor era la influencia de las redes sociales. De la misma forma, a mayor influencia de las redes sociales, mayor era la insatisfacción corporal.

Las redes sociales no son inocuas y pueden ayudar a incrementar el malestar que siente una persona con respecto a sí misma.  En edades tempranas, es necesario que el consumo de redes sociales esté supervisado por parte de los padres, así como que se marquen pautas acerca de los momentos y la duración en la que pueden utilizarse. Teniendo en cuenta nuestra propia utilización de las redes sociales, parece importante que evaluemos qué función cumplen las redes sociales en nuestra vida, y qué efectos tienen sobre la forma en la que pensamos de nosotros mismos.

REFERENCIAS:

-          Fardouly, J., Diedrichs, P. C., Vartanian, L. R., & Halliwell, E. (2015). Social comparisons on social media: The impact of Facebook on young women’s body image concerns and mood. Body image, 13, 38-45.

-          Becker, A., Gilman, S.E. y Burwell, R.A. (2005) Changes in Prevalence of Overweight and in Body Imagen among Fijian Women between 1989 and 1998. Obesity Research, 13(1), 110-117.

-          Mas-Manchón, L., Rodríguez-Bravo, A., Montoya-Vilar, N., Morales-Morante, F., Lopes, E., Añaños, E., Peres, R., Martínez, M y Grau, A. (2015) Valores percibidos en la publicidad de alimentos por jóvenes con y sin trastornos de la conducta alimentaria. Salud Colectiva, 11(3), 423.

-        Lazo Montoya, Y., Quenaya, A. y Mayta-Tristán, P. (2015) Influencia de los medios de comunicación y el riesgo de padecer trastornos de la conducta alimentaria en escolares mujeres en Lima, Perú. Archivos Argentinos de Pediatría, 113, 519-525.

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