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Archivado en 16 abril 2019

Estigmatización de la obesidad

16 abril, 2019

Los alarmantes índices de obesidad han ocasionado que se difunda la atención hacia las consecuencias médicas de este problema de salud pública. Sin embargo, con frecuencia se ignoran los obstáculos sociales y personales que enfrentan las personas con sobrepeso y obesidad. La predisposición, el estigma y la discriminación debidos al peso corporal son experiencias frecuentes para muchas personas con obesidad, y tienen serias consecuencias en su bienestar social y en su salud general. Debido a que por lo menos la mitad de la población estadounidense tiene obesidad, el número de personas que potencialmente enfrenta la discriminación y el estigma es inmenso.”

Rebecca Puhl, PhD. Coordinadora de las Iniciativas relacionadas con la Comunidad y el Peso Corporal del Rudd Center for Food Policy & Obesity at Yale University.

Se denomina estigma a la condición o rasgo de una persona que hace que se la incluya dentro de una categoría social que es menospreciada. En problemas de salud, este estigma se produce cuando los individuos sienten una especial responsabilidad y culpa ante la sociedad en relación a las causas que han generado un determinado problema de salud o a las que han motivado a que El éste se mantenga en el tiempo. Cuando hablamos acerca del estigma relacionado con el peso o la obesidad, este se caracteriza por la tendencia a realizar juicios y llevar a cabo acciones negativas relacionadas con el peso corporal hacia una persona con sobrepeso u obesidad. De forma internacional, también se denomina coloquialmente como “fat-shaming”.

En otras entradas (click aquí) se ha comentado como los medios de comunicación tienden a mostrar a personas con un cuerpo extremadamente delgado, relacionando su físico con la obtención de la felicidad y el éxito social. El proceso es el mismo cuando aparecen en los medios personas con sobrepeso y obesidad, puesto que también se presentan múltiples estereotipos relacionados con su cuerpo. Se trata de dos caras de la misma moneda.

La obesidad suele prejuzgarse en la sociedad como el resultado de la falta de disciplina individual, sin tener en cuenta otros factores personales, sociales o ambientales que puedan estar influyendo en el proceso. En los medios de comunicación, cuando salen personas con exceso de peso, además suelen estar retratadas como personas carentes de valores fundamentales y son frecuentemente ridiculizadas y culpadas por su peso.

El estigma está causado principalmente por falsas creencias sobre la “controlabilidad del peso”:

-        Se cree que señalar o avergonzar a una persona la motiva a perder peso

-        Se cree que la persona es responsable de su propio peso y no adelgaza porque tiene insuficiente disciplina o carece de voluntad

Hombres y mujeres no se someten a este estigma de forma equiparable. Estudios han comprobado que las mujeres con obesidad tipo I, con un índice de masa corporal entre 30 y 35, presentaban tres veces más posibilidades de ser discriminadas por su peso que los hombres. Además, se enfatiza que las mujeres, independientemente del tipo de obesidad que padezcan, presentan mayores costes familiares y personales en su vida privada, encontrándose bajo una fuerte presión social en relación a su peso.

A pesar de que la obesidad se considera uno de los problemas de salud más importantes actualmente, este aumento de conciencia ha provocado un alto grado de estigmatización que suscita discriminación, disminuyendo la calidad de vida de los individuos.

Mantener este estigma tiene muchas consecuencias y efectos sobre la salud. Las personas que sufren el estigma tienen un mayor riesgo a desarrollar problemas psicológicos como baja autoestima, insatisfacción con su imagen corporal, pensamientos de muerte, ansiedad, depresión o trastornos de la conducta alimentaria, además de tener efectos directos en la salud como consecuencia del estrés.

Bibliografía:

De Domingo, M. y López, J. (2014) La estigmatización social de la obesidad. Cuadernos de Bioética, 25(2)  273-284

Guerrero, M.M, Lobera, I.J. (2004) La imagen de la mujer en los medios de comunicación: Textos periodísticos y publicitarios. Espéculo Rev Estud Lit Univ Complut Madrid;33:1–19

Perfeccionismo: Factor de riesgo para el desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria

1 abril, 2019

El perfeccionismo se define como “la práctica de exigirse a sí mismo o a los demás una mayor calidad en el rendimiento de la que es requerida por la situación”.  Se trata de una característica de la personalidad que puede resultar perjudicial, ya que las personas que tienen unos niveles altos, tienden a establecer metas muy difíciles de cumplir y supeditan su autoestima a la consecución de esas metas. Esto hace que en múltiples ocasiones se sientan frustradas o poco válidas, perjudicando a su autoestima. Generalmente, estos esfuerzos orientados a alcanzar metas poco realistas está esencialmente motivado por una cierta incapacidad para tolerar el fracaso o el fallo.

El perfeccionismo elevado se ha identificado como una característica de personalidad presente habitualmente en las personas que acaban desarrollando trastornos de la conducta alimentaria. Específicamente, parece jugar un papel importante en el mantenimiento de la anorexia y la bulimia nerviosa, especialmente durante la época de la adolescencia, donde se considera un predictor de mal ajuste y de estrés.

La relación entre perfeccionismo y conductas alimentarias se ha encontrado incluso en población sana. Esta relación es especialmente fuerte cuando hablamos del perfeccionismo auto orientado, es decir, la imposición personal de estándares muy elevadas, que predice la realización de dietas, de ejercicio físico compulsivo, descontrol en la ingesta y vómitos, así como desarrolla un aumento de la sintomatología emocional y el malestar psicológico.

Ya en los años 70, Hilde Brunch, pionera en esta patología, identifica a las chicas que padecen anorexia nerviosa como “la idea de perfección de todo padre y profesor”.  Las personas con Anorexia nerviosa se caracterizan por tener altas expectativas que aplican en situaciones académicas, profesionales, en sus interacciones sociales y, por supuesto, en su conducta alimentaria. El perfeccionismo puede ser ser un factor importante que contribuye a mantener la restricción necesaria para mantenerse en un muy bajo peso.

En el caso de la bulimia nerviosa, esta relación puede ser más difícil de comprender. Las personas que padecen esta patología se caracterizan por presentar episodios en los que comen grandes cantidades de comida y en los que sienten que pierden el control, lo que se ha denominado atracón. La forma que tienen de evaluarse a sí mismas es a través del control de esos atracones, así como de su peso y su silueta. En este caso, la propia frustración y la sensación de ineficacia es lo que provoca que sean muy estrictas con ellas mismas, posiblemente debido al miedo a recibir una evaluación negativa por parte de la gente de su alrededor.

Los estudios indican que aquellos pacientes con Anorexia Nerviosa que presentan niveles más altos de perfeccionismo tienden a tener un peor pronóstico durante el tratamiento, con una alta frecuencia de abandonos y un pronóstico desfavorable a los 5-10 años de ser hospitalizadas por el trastorno. A pesar de ello, uno de los objetivos de los tratamientos especializados en trastornos de la conducta alimentaria es ayudar a disminuir los niveles de perfeccionismo, encontrando estudios científicos que avalan su eficacia, especialmente en el caso de las personas con Bulimia Nerviosa. Puesto que el perfeccionismo se relaciona con un mayor riesgo de recaídas, trabajar con las altas expectativas de los pacientes en distintos ámbitos de su vida resulta de especial relevancia para conseguir un mejor pronóstico a largo plazo.

Bibliografía:

Pamies, L., & Quiles, Y. (2014). Perfeccionismo y factores de riesgo para el desarrollo de trastornos alimentarios en adolescentes españoles de ambos géneros. Anales de psicología, 30(2), 620-626.

Paredes, K. F., Mancilla-Díaz, J. M., Vásquez-Arévalo, R., Rayón, G. Á., & Aguilar, X. L. (2011). El papel del perfeccionismo en la insatisfacción corporal, la influencia sociocultural del modelo de delgadez y los síntomas de trastorno del comportamiento alimentario. Universitas Psychologica, 10(3), 829-840.

Bardone-Cone, A., Wonderlich, S., Frost, R., Bulik, C., Mitchell, J., Uppala, S. y Simonich, H. (2006) Perfectionism and eating disorders: Current status and future directions. Clinical psychology Review, 27, 384-405