Rss Feed
Tweeter button

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Archivado en 25 febrero 2019

Insatisfacción corporal: Factor de riesgo para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria

25 febrero, 2019

La insatisfacción con la imagen corporal es uno de los factores de riesgo más asociados al desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria como anorexia o bulimia. La insatisfacción se define como la valoración negativa de la imagen corporal percibida y es producida por la distancia que existe entre la imagen corporal que percibe el individuo y la imagen corporal que considera ideal. La imagen corporal que tiene una mujer sobre sí misma es un elemento fundamental en cómo se ve y se siente consigo misma. Por ello, estar insatisfecho con la imagen corporal puede ser el origen de ciertos trastornos, entre ellos los trastornos de la conducta alimentaria (Lazo-Montoya et al, 2015; Mas-Manchon et al, 2015).

La imagen corporal ideal se construye y se desarrolla culturalmente, pudiendo encontrar en distintas épocas de la historia una visión distinta de lo que es un cuerpo perfecto. El actual canon de belleza se considera inalcanzable para la mayor parte de la población. Este canon representa a una mujer de origen caucásico, excesivamente delgada, de clase media alta y de edad joven. Este canon se ha ido extendiendo progresivamente hacia la niñez, difundiendo a través de distintos medios de comunicación la imagen de niñas y adolescentes delgados y con una imagen más adulta y sexualizada de lo que les corresponde por edad. Estas imágenes de cuerpos delgados además se presentan en los medios de comunicación asociadas a estereotipos y rasgos positivos, como la popularidad,  el éxito y la inteligencia (Lazo-Montoya et al, 2015; Mas-Manchon et al, 2015).

La insatisfacción corporal ha crecido en la población, y estudios realizados en 2017 indican que a partir de los 5 años los niños ya comienzan a estar insatisfechos con su cuerpo, y entre los 8 y los 11 años un 50,6% de los niños revelaban no encontrarse satisfechos con la forma de su cuerpo. En el caso de las niñas, un 45,1% deseaban estar más delgadas (Skemp-Arit et al, 2006). Desde hace más de 30 años, las investigaciones muestran como los modelos estéticos que imperan en los medios de comunicación incrementan la insatisfacción con su cuerpo de las mujeres, aumentando el riesgo de sufrir TCA. Los ideales culturales de belleza y atractivo se modelan y se refuerzan a través de la sociedad, donde los medios de comunicación son uno de los factores más fuertes y poderosos. Un ejemplo de ello es que los casos de TCA han aumentado de forma dramática paralelamente a la disminución del peso corporal de las mujeres que aparecen en los medios de comunicación.

Uno de los ejemplos más conocidos y representativos de la importancia de los medios de comunicación y el ideal estético en el desarrollo de patología alimentaria es el llevado a cabo por Becker et al (2005) en las islas Fiyi.  Tradicionalmente, los hombres y mujeres indígenas de las islas Fiyi admiraban los cuerpos robustos, asociando su constitución física con la salud, el poder y la prosperidad. Los cuerpos grandes se asociaban con características como el vigor, la fuerza y la mayor capacidad para trabajar duro. A raíz de los cambios experimentados en los últimos 30 años, las islas Fiyi han vivido un periodo de cambios económicos, políticos y sociales, viviendo un proceso de globalización y siendo expuestos a los valores, estándares e imágenes de los medios de comunicación occidentales. Los estudios indican que conforme se ha producido este  proceso de globalización, se ha producido una transición hacia un cuerpo ideal  más delgado. Tanto los hombres como las mujeres desean actualmente un cuerpo ideal significativamente más delgado que el tamaño corporal actual percibido, especialmente en las zonas urbanas. De la misma forma, se ha observado de forma paralela un incremento de actitudes relacionadas con trastornos alimentarios y una disminución de la insatisfacción corporal.

Bibliografía:

-          Skemp-Arlt, K. M., Rees, K. S., Mikat, R. P., & Seebach, E. E. (2006). Body image dissatisfaction among third, fourth, and fifth grade children. Californian Journal of Health Promotion, 4(3), 58-67.

-          Becker, A., Gilman, S.E. y Burwell, R.A. (2005) Changes in Prevalence of Overweight and in Body Imagen among Fijian Women between 1989 and 1998. Obesity Research, 13(1), 110-117.

-          Mas-Manchón, L., Rodríguez-Bravo, A., Montoya-Vilar, N., Morales-Morante, F., Lopes, E., Añaños, E., Peres, R., Martínez, M y Grau, A. (2015) Valores percibidos en la publicidad de alimentos por jóvenes con y sin trastornos de la conducta alimentaria. Salud Colectiva, 11(3), 423.

-          Lazo Montoya, Y., Quenaya, A. y Mayta-Tristán, P. (2015) Influencia de los medios de comunicación y el riesgo de padecer trastornos de la conducta alimentaria en escolares mujeres en Lima, Perú. Archivos Argentinos de Pediatría, 113, 519-525.

Mitos de los trastornos de la conducta alimentaria VII

11 febrero, 2019

Mi hijo/a es demasiado joven para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria

Como ya hemos comentado en otros momentos, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son más frecuentes en mujeres adolescentes y jóvenes-adultos.  La mayor parte de las personas que desarrollan este tipo de trastornos, comienzan con la patología entre los 13 y los 18 años, ya que la pubertad se considera un momento que especial vulnerabilidad para el inicio del trastorno. Sin embargo, muchas de las pacientes que llegan a la clínica muestran síntomas desde la infancia.

A pesar de la gravedad, este hecho no es extraño, ya que un estudio realizado en 261 niños estadounidenses de entre 8 y 11 años revela que un 50,6% de los niños evaluados no se encontraba satisfecho con la forma de su cuerpo y un 41,8% quería ser más delgado. Esta cifra era especialmente preocupante en el caso de las chicas, donde la cifra ascendía hasta un 45,1% de las niñas que querían ser más delgadas.

¿Qué caracteriza el TCA en la infancia?

No existe una evidencia clara acerca de factores de riesgo del trastorno de la conducta alimentaria de inicio en la infancia. Sin embargo, sí que se ha observado que ciertos pacientes que desarrollan un trastorno de la conducta alimentaria han tenido sobrepeso u obesidad durante su infancia, acoso o burlas por parte de sus iguales o un entorno cercano que daba mucha importancia a la imagen corporal.

Los comportamientos que se han observado más frecuentemente en los niños que desarrollan posteriormente un trastorno de la conducta alimentaria son evitar mostrar el cuerpo o sentir un gran desagrado hacia él, intentar reducir las cantidades de comida con intención de bajar de peso, así como comer a escondidas y acumular comida en su cuarto. Las cifras indican que en las últimas décadas los trastornos del comportamiento alimentario en edad pediátrica se han incrementado. Este incremento puede deberse tanto a un incremento real de las cifras como a una mayor capacidad de identificación de la sintomatología por parte de los profesionales y las familias.

Detectar un trastorno de la conducta alimentaria durante la infancia es difícil. A pesar de ello, los estudios muestran que los TCA en edad pediátrica presentan una serie de características que mejoran el pronóstico en relación a los adultos. En estos casos, el tiempo de evolución del trastorno es menor, hay una menor mortalidad, mayores tasas de curación y la figura de los padres permite una cierta supervisión y apoyo durante todo el tratamiento. Por ello es importante identificar y no minimizar las señales que indican un posible trastorno y acudir a un profesional especializado que evalúe el caso para determinar el tratamiento necesario.

Bibliografía:

-          Guerro-Prado, D; Bariau-Romero, J.M. y Chinchilla-Moreno, A. (2001) Actas Españolas de Psiquiatría; 29(6): 403-410

-          Skemp-Arlt, K. M., Rees, K. S., Mikat, R. P., & Seebach, E. E. (2006). Body image dissatisfaction among third, fourth, and fifth grade children. Californian Journal of Health Promotion4(3), 58-67.