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1.- TRASTORNOS DE ANSIEDAD

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Existen distintos tipos de trastornos de ansiedad. Es necesaria una evaluación adecuada con el objetivo de realizar un diagnóstico diferencial y así realizar un tratamiento específico para esa patología. Los trastornos de ansiedad que tratamos son:

TRASTORNO DE ANGUSTIA O PÁNICO

La persona que sufre un trastorno de pánico, experimenta una serie de sensaciones físicas negativas que le aparecen de forma brusca. Pueden ser palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, nauseas o mareos, entre otras. Estas sensaciones se acompañan con un miedo intenso a perder el control o a morir, tener un infarto o incluso a “volverse loco”. Generalmente, la persona manifiesta una urgencia por escapar del lugar donde aparece la crisis.

FOBIA SIMPLE

La persona que sufre una fobia, experimenta un miedo acusado y persistente que es excesivo e irracional ante un objeto o situación específica (volar, animales, la sangre, ascensores, atragantarse…). Quien lo sufre, entiende que el miedo es excesivo o irracional pero no puede evitar sentirlo. Por ello, huye de estas situaciones o si se enfrenta a ellas es a costa de un intenso malestar.

FOBIA SOCIAL

Este trastorno, se caracteriza por experimentar un miedo intenso y persistente ante una o más situaciones sociales. La persona teme actuar de un modo que sea embarazoso o mostrar síntomas de ansiedad. Cuando esta se ve expuesta ante estas situaciones o anticipa que se pueden dar, sufre un elevado malestar. Por ello, a pesar de entender que el miedo es excesivo o irracional, evita tales situaciones

TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO

La característica de este trastorno es la presencia de obsesiones y compulsiones.

Una obsesión es un pensamiento o imagen que aparece de forma recurrente y persistente. La persona que tiene obsesiones, siente que son intrusivas o le generan malestar o ansiedad. Por ello, trata de ignorar o eliminar de su mente estos pensamientos.

Las compulsiones, son una serie de comportamientos (por ejemplo, rituales de orden, limpieza, comprobación, acumulación…) o actos mentales (rezar, contar, repetir palabras…), que la persona se siente obligado a realizar de forma repetida con el objeto de disminuir o prevenir el malestar que provocan las obsesiones.

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

La persona con un trastorno por estrés postraumático, ha vivido o presenciado un acontecimiento relacionado con muertes o relacionado con una amenaza para su integridad física o la de los demás. En consecuencia a la situación vivida, la persona experimenta un gran sufrimiento y terror.

Este acontecimiento lo revive mediante recuerdos (imágenes, pensamientos…) recurrentes o sueños, que le generan una ansiedad extrema. En ocasiones, incluso experimentado la sensación de que el suceso traumático está ocurriendo.

Las situaciones que recuerdan este suceso traumático, provocan altos niveles de ansiedad. Por ello, quien sufre este problema tiende a evitar pensamientos, lugares o personas que le recuerdan el trauma.

En ocasiones, tienen dificultades para recordar el hecho traumático. Así mismo, generalmente expresan síntomas relacionados con desánimo, dificultades en el sueño, para concentrarse, irritabilidad…

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA

La persona con un trastorno de ansiedad generalizada, manifiesta una ansiedad o preocupación excesiva ante una amplia gama de situaciones, acontecimientos o actividades (relaciones de pareja, sociales, rendimiento laboral…). Tiene dificultades para controlar esta preocupación y por este motivo, sufre alguno de los siguientes síntomas: Inquietud, dificultad para concentrarse o mantener la mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular o alteraciones del sueño.

2.- TRASTORNOS DEPRESIVOS

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La persona que sufre un TD describe un estado de ánimo deprimido, triste, desesperanzado o desanimado. Muestra una pérdida de interés o deja de disfrutar con actividades con las que antes disfrutaba. Expresa sentimientos de inutilidad e infravaloración. A su vez, puede manifestar dificultades para concentrarse. Siente que se distrae con facilidad o presenta problemas de memoria. Así mismo, pueden aparecer cambios en el apetito. Generalmente este disminuye y muchas personas tienen que obligarse a comer.

Otros síntomas comunes son los problemas de sueño, generalmente se describe un insomnio. Si bien, en ocasiones el ánimo depresivo puede cursar con hipersomnia. Generalmente, quien lo sufre describe una falta de energía y cansancio.

Un trastorno depresivo, puede llegar a interferir gravemente en el funcionamiento general de la persona. Quien lo padece puede sufrir un deterioro social, laboral o de otras áreas de su vida. En episodios leves, la actividad puede parecer normal, pero a costa de un esfuerzo muy importante. En los casos más graves, la persona puede abandonar todas sus actividades e incluso tener ideas de suicidio.

3.- TRASTORNOS EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

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Admitir que a un hijo le está pasando algo y tener la fortaleza de afrontarlo no es fácil, pero sí absolutamente necesario, y cuanto antes mejor, porque muchas veces el abordaje al inicio de la sintomatología puede prevenir futuros trastornos que podrían acabar resultando más incapacitantes y difíciles de tratar para todos.

A modo de orientación existen algunas pistas de los síntomas que pueden aparecer e indicarnos que algo no va bien a nivel psicológico:

Alteraciones en el estado de ánimo, tristeza, desánimo, desatención, hiperactividad, inquietud, ansiedad, nerviosismo, celos, conductas raras (tics, ingesta de cosas, tocamiento de genitales en exceso), mal comportamiento, agresividad, excesiva timidez, enuresis, encopresis (incontinencia fecal), problemas con los estudios, disminución del apetito, alteraciones del sueño, dolor de estómago, dolor de cabeza, rigidez corporal, lloros, miedos, rebeldía, desobediencia excesiva, falta de energía, pérdida de interés, dificultad para concentrarse, cansancio, irritabilidad, inseguridad, desconfianza, incapacidad para jugar, ausencia de comunicación con los padres, etc.

Las patologías más comunes que se suelen presentar y que tratamos son las siguientes:

  • 1. Trastornos de ansiedad: fobias específicas, fobia escolar, trastorno de evitación, ansiedad de separación, trastorno obsesivo-compulsivo, tics, estrés postraumático (muerte de algún familiar, abuso sexual, maltrato, divorcio o separación de los padres, acoso escolar, …)
  • 2. Trastornos del sueño: insomnio o hipersomnia, pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, etc.
  • 3. Trastornos depresivos.
  • 4. Trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad.
  • 5. Trastornos de conducta.
  • 6. Dificultad en la identidad sexual.