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Temas etiquetados como: ‘FAMILIA’

¿CÓMO PUEDO AYUDAR A MI HIJO A QUE ACUDA A TRATAMIENTO?

11 enero, 2018

Sospechar de la existencia de un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) dentro del núcleo familiar es una situación que puede generar una gran inquietud y temor. Las personas que sufren este tipo de patologías no suelen tener conciencia de enfermedad, niegan que les ocurra algo grave o tienen tanto miedo a que se les haga subir de peso que es fácil encontrar una actitud de rechazo cuando se les indica la necesidad de acudir a un tratamiento. Por tanto, conseguir acercarse, contactar y ganarse su confianza no suele ser fácil.

Debemos tener en cuenta que el trastorno de la conducta alimentaria es una manera que ha encontrado la persona de intentar hacer frente a problemas que le hacen sufrir, pero que generalmente no comunica o que incluso desconoce. Puesto que se trata de una conversación difícil, no sólo para la persona que lo sufre, sino también para aquel que quiere ayudarle, exige cierta preparación para ser capaz de mantener la calma durante el proceso. Es importante, por ello, elegir un lugar y un momento adecuado para hablar, en el que ambos os sintáis cómodos y con intimidad.

Una vez establecido el contacto y acercamiento,

¿Qué es lo más recomendable decir?

Háblale acerca de los cambios que has observado. Aunque te preocupe, no te quedes sólo en su conducta con respecto a la alimentación, háblale también acerca de los cambios en su estado de ánimo. Muestra comprensión y empatía.  Si está llevando a cabo esas conductas es porque le proporcionan seguridad. Es importante aclarar que no estás enfadado con él/ella, sino preocupado por su salud y su bienestar. Trata de ser consecuente con esa afirmación. Si te enfadas, acusas o criticas lo que hace, lo único que harás es alimentar su malestar, y por tanto, se mantendrá en el síntoma. De la misma forma, evita hacer comentarios sobre su aspecto físico, aunque te parezcan positivos. Cualquier comentario acerca de su imagen corporal le va a generar un gran malestar.

No nombres a otras personas que también puedan estar preocupadas por él/ella, porque puede provocar sensación de agobio. Por último, es probable que tengas la tentación de explicar las consecuencias negativas de su conducta, pero sé consciente de que no suele resultar efectivo. Deje esa tarea a los especialistas en el tema. Tu papel debe ser el de proporcionar apoyo como familiar.

A pesar de cumplir estas pautas, espera que haya resistencia por su parte. Es normal sentirse atacado cuando alguien trata de cambiar algo que te aporta seguridad. Dale tiempo a la persona y espacio para reflexionar. Si no reconoce el problema o se enfada, ten paciencia. En ocasiones hace falta más de un intento para conseguir un acercamiento real al problema. Expón tu interés por trabajar con otras personas que sean expertas en este tipo de trastornos para que puedan ayudarles y apoyar la recuperación de la salud como núcleo familiar.

Las conductas problemáticas, los problemas de comunicación y las relaciones familiares afectadas por el trastorno son objetivos importantes que abordar en consulta, aunque el afectado aún no esté preparado para acudir. De la misma forma, en el Centro ITEM contamos con un TALLER PARA FAMILIARES en el que aprender pautas y herramientas para afrontar la sintomatología, y resolver las dudas y dificultades de los familiares. Para más información pincha aquí.

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden producir complicaciones físicas y psicológicas serias, pero generalmente no conllevan carácter de urgencia. De todos modos, si observas una pérdida brusca de peso (cercana al 10% del peso total), una negativa a alimentarse, ideas de suicidio o cualquier otra actitud de riesgo, acuda rápidamente a un servicio que te pueda orientar sobre la estrategia más adecuada a tu caso.

TALLER PARA FAMILIARES/CUIDADORES DE PACIENTES CON UN TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

16 marzo, 2015

¿EN QUÉ CONSISTE EL PROGRAMA?

Es un taller dirigido a apoyar a los familiares (padres, madres y/o parejas, etc.) de pacientes con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). Los profesionales expertos del Centro ITEM llevarán a cabo sesiones grupales en los que participarán exclusivamente los familiares y/o cuidadores de personas con un TCA. A lo largo del programa se informará acerca de los trastornos alimentarios, se ofrecerán pautas y herramientas para afrontar su sintomatología, y se resolverán las dudas y dificultades de los familiares.

¿CUÁNTO DURA?

Consta de 7 sesiones, de 2 horas.

¿QUÉ SE ABORDA EN CADA UNA DE LAS SESIONES Y EN QUÉ FECHAS?

Sesión 1- ¿Cómo ha afectado a nuestra familia el TCA?

Sesión 2- ¿Cómo nos hemos adaptado al problema en casa?

Sesión 3- Estrategias para mejorar la comunicación emocional con mi hij@

Sesión 4- Estilos de respuesta de la familia ante el TCA: ¿Cuál es la actitud adecuada?

Sesión 5- ¿Cómo podemos motivar la familia en el proceso de recuperación?

Sesión 6- Manejando conductas difíciles.

Sesión 7- Práctica de las habilidades adquiridas.

¿DÓNDE TENDRÁS QUE IR?

Se impartirá en el centro ITEM los viernes de 19:00 a 21:00 horas.

¿CUÁNTO CUESTA?

El precio de este servicio por persona es de 95 euros (incluye la asistencia a las siete sesiones).

¿DÓNDE SE IMPARTE?


Centro ITEM

Av de Pío XII, 57, Portal B, Bajo Izq 28016 Madrid

COMO ACTUAR ANTE LOS SÍNTOMAS DE LA BULIMIA NERVIOSA

18 abril, 2010

ACTUACIÓN ANTE LOS COMPORTAMIENTOS RESTRICTIVOS

Antes de entrar en la práctica, recordemos algunos aspectos básicos:

Entendemos por comportamientos restrictivos, todos aquellos que van destinados a reducir la ingesta de comida con el objetivo de evitar engordar o perder peso. Existen tres tipos de restricción alimentaria:

- Eliminar alguna de las comidas principales (Desayuno, comida y cena).

- Reducir las cantidades de comida por debajo de lo normal.

- Evitar el consumo de determinados alimentos considerados “hipercalóricos” (ej. Dulces) y/o determinadas formas de elaborar los alimentos (fritos, empanados….).

Es importante diferenciar éstos comportamientos de lo que sería comer de forma saludable en la línea de prevenir enfermedades o la restricción que se debe a la presencia de algún tipo enfermedad física (diabetes, hipercolesterolemia etc…).

Por otro lado éstos comportamientos son de tipo compulsivo. Esto quiere decir que la persona siente urgencia a realizarlos, para evitar estados de ansiedad que son a su vez consecuencia del miedo a engordar.

Las personas con un problema de bulimia presentan conductas restrictivas tanto como forma de perder peso, como de compensar el efecto de los atracones. Es fundamental intervenir sobre la conducta restrictiva reduciéndola y en la medida de lo posible eliminándola, puesto que va a ser el principal desencadenante de los atracones.

Y entonces, ¿Qué puede hacer la familia?

ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Temporalmente la persona con Bulimia Nerviosa delegará en otro miembro de la familia, las tareas relacionadas con comprar y elaborar la comida. La obsesión por la gordura hace muy probable que limiten la compra de comida a ciertos productos entendidos “light”, desnados etc… En la carrera por consumir las mínimas calorías posibles, elaborarán la comida con muy poco aceite, preferiblemente los alimentos a la plancha o hervidos etc…

  • Se sentará en la mesa cuando la comida esté servida . Es importante ayudarles sirviéndoles la comida, porque como consecuencia de su problema han perdido la noción de lo que es una cantidad adecuada de comida.

  • En los casos en los que exista una resistencia activa a comer, se les estimulará a que lo intenten y permanecerán en la mesa hasta que el resto de la familia termine de comer.

  • En cada una de las comidas la familia le brindará a su hija/o la oportunidad de comer, evitando presiones y discusiones. Se trata de ayudarla a enfrentarse con una situación que le provoca un terrible miedo. Animarla/o ha conseguirlo en un ambiente de comprensión y afecto va a ser de gran ayuda.

“No va a ser un trabajo fácil, en muchos momentos su hija/o se resistirá a comer e incluso se mostrará agresiva/o ante aquellos que le estén ayudando a alimentarse. Será necesaria una buena dosis de paciencia y un ánimo alto que permita enfrentarse a las dificultades que seguro nos vamos a encontrar”.

Próxima publicación: Como actuar ante las conductas purgativas

¿A qué nos referimos cuando hablamos de buenos hábitos alimentarios? Continuación

12 abril, 2010

EJEMPLO de un menú saludable y flexible (orientativo)

Desayuno

-Leche 200cc

-Colacao 9 gr.

-Galletas (5 unidades)

-Mermelada 25 gr.

½ Mañana

-Yogurt

Comida

-Lentejas estofadas 250 gr.

-Filete de pollo plancha 100 gr.

-Ensalada de lechuga 100 gr.

-Pan 40 gr.

-Macedonia de frutas 150 gr.

Merienda

- Galletas 5 unidades.

- Naranja.

Cena

-Crema de calabacín 200 gr.

-Pescado romana 100 gr.

-Tomate en rodajas 75 gr.

-Pan 40 gr.

-Fruta 150 gr

  • ESTILO ALIMENTARIO ADECUADO: Nos referimos a lo que tradicionalmente se llaman modales en la mesa. La conducta alimentaria con frecuencia se encuentra alterada, alteración que en ningún caso hay que confundir con “mala educación”, esto es un síntoma más del trastorno. En los casos de Bulimia es habitual que la persona afectada coma con voracidad (muy rápido, con bocados grandes, tomando incluso los alimentos de otros platos….) y sin seguir quizás un orden adecuado de platos. En otros casos menos frecuentes observaremos conductas extrañas con la alimentación o manías (comer despacio, esparcir la comida por el plato, desengrasar alimentos…). La misión de la familia será reeducar a su hija/o en un adecuado estilo alimentario, ya que dichas alteraciones cumplen en sí mismas una función mantenedora del problema.

Otros aspectos importantes en relación a los buenos hábitos alimentarios.

  • COMIDAS EN FAMILIA: Será positivo promover en la medida de los posible comidas en familia. Hacer de la comida un acto social va a ser uno de los mejores límites para el trastorno alimentario. Intentaremos crear un clima favorable, siendo modelos de una conducta alimentaria saludable y sin elementos como la TV que interfieran en la comunicación.

Próxima publicación: Como actuar frente a la conducta restrictiva

¿A QUÉ NOS REFERIMOS CUANDO HABLAMOS DE BUENOS HÁBITOS ALIMENTARIOS?

5 abril, 2010

  • CINCO COMIDAS AL DÍA: Además de las comidas principales (desayuno, comida y cena), son muy importantes los tentempiés (1/2 mañana y merienda), para prevenir el hambre, puesto que pasar hambre favorece la aparición de atracones. En éste sentido en la medida de lo posible es positivo que no pasen más de cuatro horas entre comidas.

  • ALIMENTACIÓN SALUDABLE: A la hora de elaborar el menú, será importante seguir las pautas de la pirámide nutricional. Esto nos puede dar idea de los tipos de alimentos a elegir y la frecuencia con la que hay que tomarlos. Si en las comidas principales servimos primero, segundo y postre, nos aseguraremos de tomar una amplia variedad de alimentos para cubrir nuestras necesidades nutricionales.

Archivo:PiramideEspanola2004.jpg

  • ALIMENTACIÓN FLEXIBLE: Este punto es muy importante en relación al asunto que estamos tratando. La comida tiene un componente emocional que debemos cubrir, más allá de las necesidades nutricionales. Introducir en nuestra alimentación los alimentos que nos gustan (ejemplo; dulces) en una cantidad y frecuencia adecuada va a prevenir la aparición de los atracones, puesto que prohibirse algo no hace más que aumentar las ganas de tomarlo.

Próxima publicación: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de buenos hábitos alimentarios?. Continuación

HÁBITOS ALIMENTARIOS Y FAMILIA

30 marzo, 2010

Se ha demostrado a través de múltiples investigaciones la importancia de la familia en la instauración y mantenimiento de los hábitos alimentarios. Es sabido que los niños y adolescentes que comen en familia, se alimentan mejor.

Por ello, el entorno familiar va a ser el mejor escenario para conseguir nuestro objetivo de corregir los hábitos alimentarios inadecuados, que son consecuencia y a la vez mantenedores de la Bulimia Nerviosa.

Esto va a suponer quizás una reorganización de la familia, cuestión nada fácil en los tiempos que vivimos. La incorporación de la mujer al trabajo ha anulado en parte el rol de cuidadora de la familia siendo esta la encargada de la preparación y acompañamiento durante las comidas, función que delegamos a otras personas, comedores escolares…. La falta de tiempo unido a la gran oferta de productos precocinados o comida rápida deriva en un empeoramiento de la calidad de nuestra alimentación por un lado y la calidad de las relaciones familiares que tradicionalmente rodean a las comidas; cada miembro de la familia tiene un horario diferente para comer, se sustituye la mesa del comedor por el sofá, mesa de ordenador…

Por tanto la familia deberá esforzarse y reajustarse si fuera necesario para poder abordar el problema alimentario de su hija/o. Trabajaremos aspectos tan esenciales como es la readquisición de roles familiares (¿quién se ocupa de comprar, elaborar y servir los alimentos?, ¿Quién acompaña durante las comidas?…), horarios de comida, lugar dónde se come etc… En definitiva todas aquellas variables que están directa o indirectamente relacionadas con unos buenos hábitos alimentarios.

Aún así la tarea no va a ser fácil. No hay que olvidar que nuestra hija/o no sólo tiene un problema de hábitos, sino que se trata de un trastorno en el que son muchos los aspectos implicados.

ÁNIMO

Próxima publicación: “A qué nos referimos cuando hablamos de buenos hábitos alimentarios”.

AYUDANDO A MI HIJA

15 marzo, 2010

AYUDANDO A MI HIJA

INTRODUCCIÓN:


Intentaremos explicarte todas aquellas cosas que puedes hacer para apoyar a tu hija en su proceso de recuperación. Sin embargo, antes de entrar en detalles, consideramos muy importante que entiendas algunos aspectos básicos:

Si tu hija no está aún en tratamiento o lo ha abandonado, lo primero que tienes que intentar es que reciba tratamiento lo antes posible. Un diagnóstico e intervención precoz va a mejorar mucho el pronóstico del problema.

Si vas a iniciar la búsqueda tienes que saber que la complejidad del problema requiere de tratamientos multidisciplinares en el que participan diferentes profesionales (psicólogos, psiquiatras, endocrinos…) y por supuesto especializados en los Trastornos del Comportamiento Alimentario. La alta incidencia de éste tipo de problemas ha permitido un gran avance en el desarrollo de su conocimiento, existiendo en la actualidad unidades específicas de tratamiento. Una primera aproximación es sin duda el médico de cabecera que te remitirá a la Unidad de Salud Mental que te corresponda. Te será de gran ayuda también ponerte en contacto con alguna asociación de enfermos que son conocedores de todos los recursos terapéuticos disponibles y te apoyarán en estos difíciles momentos (www.adaner.org).

No depende de ti la curación de tu hija ni tan siquiera de los profesionales que la están tratando, sólo de ella misma. Sin embargo, podemos cuidarla si ella nos lo permite o por lo menos facilitar su recuperación, que no es poco. Un porcentaje muy alto de las personas que mejoran es porque tienen una familia de apoyo que colabora con el tratamiento.

Con éste libro pretendemos elaborar una guía de ayuda para familiares a partir de nuestra experiencia. A continuación desgranaremos una serie de consejos que se han mostrado útiles en el tratamiento de nuestros pacientes. No obstante es necesario recordar, que éstos deben aplicarse en el contexto del tratamiento y bajo la supervisión de un profesional.

Próxima publicación: “La importancia de los hábitos alimentarios”.

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¿Cómo prepararme para ayudar a mi hija?

8 marzo, 2010

Bien, si has entendido lo que te hemos explicado anteriormente, te será más fácil entender por qué dedicamos este espacio a enseñarte a prepararte.

Pongamos de ejemplo una prueba de fondo de atletismo. Para conseguir llegar a meta necesitas un entrenamiento constante, regular y determinado. No puedes pretender, sin haber entrenado, conseguir llegar a la meta. Además el objetivo no es solo llegar, sino hacerlo en buenas condiciones. Por ello, el atleta se entrena de forma constante, controla el ritmo de la carrera, la respiración, su mente, su alimentación… Son toda una serie de herramientas que le ayudarán a alcanzar su meta con éxito.

Tú puedes hacer algo parecido, y te ayudará también a alcanzar la meta con éxito. En primer lugar, busca información sobre la enfermedad de tu hija. Pregunta las dudas que tengas a los profesionales que están tratando a tu hija. Elimina tus dudas, incertidumbres y trata de comprender o entender esta enfermedad y su evolución. Así podrás ir un paso por delante de ella.

En segundo lugar evalúa el impacto que ya ha tenido sobre ti y tu familia. Quizá necesitéis ayuda también. Es común, que padres de pacientes con Bulimia Nerviosa, necesiten ayuda psicológica o farmacológica durante un tiempo. En caso de que tú tengas también un Trastorno de la Conducta Alimentaria es aconsejable que te pongas en tratamiento.

En tercer lugar, cuida tu relación de pareja. Intenta seguir teniendo momentos para vosotros. También aprende a delegar. Es importante que trabajéis en equipo, que os repartáis responsabilidades, deleguéis aspectos de los cuidados de vuestra hija el uno en el otro. Buscad momentos de descanso. Especialmente si tenéis síntomas de cansancio o agotamiento. Os vendrá bien hacer de vez en cuando una escapada, ya sea un día o un fin de semana.

En cuarto lugar busca apoyo. Busca apoyo en tu familia. Te pueden brindar apoyo logístico en determinadas ocasiones o apoyo emocional. Apóyate también en tus amigos, no abandones tus relaciones sociales. Te vendrá bien tener momentos de distracción. También son de ayuda otras familias con hijos con Bulimia Nerviosa. En ocasiones escuchar a otras personas que están pasando por tu mismo problema puede servir de ayuda. Busca en tu ciudad una asociación de familiares de pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Te resumimos un conjunto de pautas, actitudes o comportamientos que te ayudarán en esta tarea:

1. Busca información sobre la enfermedad.

2. Elimina sentimientos de culpa y vergüenza. No ayudan

3. Tolera los síntomas. Asume que durante un tiempo seguirán ahí.

4. Valora los pequeños avances.

5. Ten siempre presente que tu responsabilidad y alcance tiene un límite.

6. Ten calma y paciencia. Mantén la serenidad.

7. Dosifica tus esfuerzos.

8. Busca apoyo en familiares, amigos u otras familias de pacientes con TCA.

Bien, si ya has comprendido y puesto en marcha estos consejos, ya estás lista para pasar a la acción. Nos dedicaremos a ello en las próximas semanas.

¿Cómo ayudar a mi hija?

22 febrero, 2010

Como te comentamos la semana pasada, te mostramos una serie de ideas, que queremos que evalúes si presentas y trates de modificar para ayudar a tu hija y no poner tampoco en riesgo tu salud. Trabaja sobre ellas esta semana y la semana que viene te mostraremos más.

No puede ser. Mi hija no puede tener este problema.

Probablemente si estás leyendo este artículo es porque este pensamiento ya lo has superado. Hay pacientes que no tienen conciencia de estar enfermas, niegan u ocultan la enfermedad. Forma parte del proceso de aprendizaje. Los padres pasan por las mismas etapas. Uno puede negarse a sí mismo la evidencia y no querer asumir que su hija tiene una enfermedad grave como es la Bulimia Nerviosa. Esta reacción puede ser normal. Asumir un problema puede hacerte sentir mal y asustarte. Sin embargo, es importante que lo asumas lo antes posible y te pongas manos a la obra buscando ayuda.

Es culpa mía que mi hija esté enferma.

Hay muchos padres que se sienten culpables del problema de su hija. Este pensamiento es absolutamente irracional y no está en absoluto fundamentado. Existen multitud de factores (no solo familiares) que hacen que una persona tenga más riesgo de padecer esta enfermedad. Aun así no tiene porque sufrirla. Deben aparecer en un momento determinado de su vida, otra serie de factores, que hagan que la enfermedad se desencadene. Como ves, no es objetivo que te sientas culpable y además no te ayuda ni a ti ni a tu hija.

Cuanto más me implique antes se recuperará mi hija.

Esta enfermedad tiene un tiempo medio de evolución entre tres y cuatro años. Durante este tiempo tu hija pasará por todo un proceso de aprendizaje donde cada etapa le requerirá un tiempo. Habrá momentos de recaídas, valora los pequeños avances. No esperes grandes cambios en poco tiempo. No está en tus manos acelerar este proceso. Es importante que para que llegues al final del camino siendo de gran ayuda, dosifiques tus esfuerzos. Para ello deberás tolerar los síntomas. Asume que durante un tiempo seguirán ahí y mantén la calma.

Está en mis manos evitar que mi hija se de atracones

Tu ayuda tiene un alcance. Es necesario que elimines altas exigencias. Tú no puedes solucionar el problema. Intentarlo solo te llevarán a frustraciones y corres el riesgo de abandonar o que tu estado de ánimo se vea afectado.

Prepararme para ayudar a mi hija

11 febrero, 2010

Un familiar que acude a tratamiento acompañando a un paciente con Bulimia Nerviosa será de gran ayuda para su recuperación. Sin embargo es importante que para ello el familiar adopte una determinada actitud hacia la enfermedad. Consideramos que este aspecto es importante y para potenciar este recurso (vuestro apoyo) y ayudar a proteger vuestra salud, hemos decidido dedicar nuestras siguientes publicaciones a lo que hemos llamado: “prepararme”para “ayudar” a mi hija.

¿QUÉ ES AYUDARLE?

Empezaremos explicándote lo que va a significar ayudar. Este término lleva a confusiones. Hay familiares que consideran que el problema es de sus hijas y que no pueden hacer nada por solucionarlo, y por lo tanto, no actúan. Otros, asumen la responsabilidad y sobreactúan. Como en todos los aspectos, tanto el exceso como el defecto son inadecuados y en este caso perjudiciales. Necesitamos que adoptes una posición intermedia. Hay padres que interpretan que este punto medio no sirve para nada. Pues bien, están en un claro error. Tus cuidados hacia tu hija son de gran ayuda, aunque no van a solucionar el problema. La Bulimia es un problema complejo y su solución dependerá de todos los miembros del equipo: terapeutas (equipo multidisciplinar), familia, y principalmente tu hija. Cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad y un alcance.

A lo largo del tiempo que llevamos trabajando con familiares de pacientes con BN hemos podido observar que se repiten una serie de ideas que dificultan su colaboración y propician que también ellos enfermen. Es importante que evalúes si presentas algunas de ellas y trates de modificarlas. Trabajaremos algunas de ellas la semana que viene (por Ej. Sentimientos de culpa, grado de implicación…).