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Cómo ayudar a mi hija. Continuación

25 febrero, 2010

Lo que hago no sirve de nada, abandono.

Puede que tu hija no sea todavía consciente del problema que tiene, o si lo es, pero todavía no hace nada por solucionarlo. Esto es un síntoma común. Puede que lo esté intentando pero no observas resultados todavía. Debes entender que ello forma parte del proceso de aprendizaje. El siguiente ejemplo puede ayudarte a entender lo que queremos transmitirte. Recordarás cuando tu hija era un bebé que cada cambio en su alimentación le costaba. Quizá lo rechazaba tajantemente o no quería probar algún alimento nuevo. No por ello dejaste de ofrecérselo o abandonaste tratar de introducir variación en su alimentación. Poco a poco fue aceptándolo hasta que su alimentación fue más variada. Pues bien. Con el problema actual, nos es aconsejable que actúes de una forma parecida. No abandones las pautas de cuidado que te den los profesionales. Tu hija quizá ahora no sea capaz de aprovechar tus cuidados. Ya llegará el momento en que si lo esté y desde luego tiene más posibilidades de solucionar el problema si le sigues ayudando que si abandonas.

Debo controlarla para que coma bien o no se de atracones o vomite…

Si has entendido las ideas anteriores que hemos querido transmitirte entenderás entonces que el objetivo no es controlar a tu hija. Lo que se espera de ti es que organices el ambiente en casa para facilitar que ella sea capaz de comer adecuadamente. El objetivo es que le apoyes y le cuides, no que le controles. Además hemos observado que el intento de control por parte de la familia, a parte de las frustraciones y riesgo de que afecte a tu estado de ánimo, también es perjudicial para la evolución de tu hija. Ella, como ya sabes, no se da atracones porque quiere, sino porque no puede evitarlo. El tratar de impedírselo a través del control puede producir que tenga reacciones emocionales desproporcionadas o que aparezcan síntomas más graves.

Si ella está bien yo estoy bien.

Has observado que según esté el estado de ánimo de tu hija así te encuentras tú. Has de saber, que esto es un círculo vicioso. Al igual que a ti té afecta el estado de ánimo de tu hija, también a ella le afecta el tuyo. Por ello, si tú te hundes porque ella está mal, estás dificultando que ella se apoye en ti para mejorar. Si te enfadas o te deprimes por que ella se da un atracón conseguirás que se sienta culpable, oculte información o que su estado de ánimo sea peor. Por ello es bueno para las dos, que a pesar del problema de tu hija, puedas mantener una distancia emocional y mantener serenidad y calma ante los síntomas.

Me da miedo servirle una alimentación normal

Si tú le sirves en función de sus miedos o te muestras con miedo o angustia al servirle a tu hija un plato de comida normal, le estás reforzando la idea de que debe temer ese plato de comida. Tú sabes que no pasa nada por comer determinados alimentos en cantidades adecuadas. Por lo tanto, enfréntate a tu miedo y mantente segura y tranquila con lo que haces.

¿Cómo ayudar a mi hija?

22 febrero, 2010

Como te comentamos la semana pasada, te mostramos una serie de ideas, que queremos que evalúes si presentas y trates de modificar para ayudar a tu hija y no poner tampoco en riesgo tu salud. Trabaja sobre ellas esta semana y la semana que viene te mostraremos más.

No puede ser. Mi hija no puede tener este problema.

Probablemente si estás leyendo este artículo es porque este pensamiento ya lo has superado. Hay pacientes que no tienen conciencia de estar enfermas, niegan u ocultan la enfermedad. Forma parte del proceso de aprendizaje. Los padres pasan por las mismas etapas. Uno puede negarse a sí mismo la evidencia y no querer asumir que su hija tiene una enfermedad grave como es la Bulimia Nerviosa. Esta reacción puede ser normal. Asumir un problema puede hacerte sentir mal y asustarte. Sin embargo, es importante que lo asumas lo antes posible y te pongas manos a la obra buscando ayuda.

Es culpa mía que mi hija esté enferma.

Hay muchos padres que se sienten culpables del problema de su hija. Este pensamiento es absolutamente irracional y no está en absoluto fundamentado. Existen multitud de factores (no solo familiares) que hacen que una persona tenga más riesgo de padecer esta enfermedad. Aun así no tiene porque sufrirla. Deben aparecer en un momento determinado de su vida, otra serie de factores, que hagan que la enfermedad se desencadene. Como ves, no es objetivo que te sientas culpable y además no te ayuda ni a ti ni a tu hija.

Cuanto más me implique antes se recuperará mi hija.

Esta enfermedad tiene un tiempo medio de evolución entre tres y cuatro años. Durante este tiempo tu hija pasará por todo un proceso de aprendizaje donde cada etapa le requerirá un tiempo. Habrá momentos de recaídas, valora los pequeños avances. No esperes grandes cambios en poco tiempo. No está en tus manos acelerar este proceso. Es importante que para que llegues al final del camino siendo de gran ayuda, dosifiques tus esfuerzos. Para ello deberás tolerar los síntomas. Asume que durante un tiempo seguirán ahí y mantén la calma.

Está en mis manos evitar que mi hija se de atracones

Tu ayuda tiene un alcance. Es necesario que elimines altas exigencias. Tú no puedes solucionar el problema. Intentarlo solo te llevarán a frustraciones y corres el riesgo de abandonar o que tu estado de ánimo se vea afectado.

Prepararme para ayudar a mi hija

11 febrero, 2010

Un familiar que acude a tratamiento acompañando a un paciente con Bulimia Nerviosa será de gran ayuda para su recuperación. Sin embargo es importante que para ello el familiar adopte una determinada actitud hacia la enfermedad. Consideramos que este aspecto es importante y para potenciar este recurso (vuestro apoyo) y ayudar a proteger vuestra salud, hemos decidido dedicar nuestras siguientes publicaciones a lo que hemos llamado: “prepararme”para “ayudar” a mi hija.

¿QUÉ ES AYUDARLE?

Empezaremos explicándote lo que va a significar ayudar. Este término lleva a confusiones. Hay familiares que consideran que el problema es de sus hijas y que no pueden hacer nada por solucionarlo, y por lo tanto, no actúan. Otros, asumen la responsabilidad y sobreactúan. Como en todos los aspectos, tanto el exceso como el defecto son inadecuados y en este caso perjudiciales. Necesitamos que adoptes una posición intermedia. Hay padres que interpretan que este punto medio no sirve para nada. Pues bien, están en un claro error. Tus cuidados hacia tu hija son de gran ayuda, aunque no van a solucionar el problema. La Bulimia es un problema complejo y su solución dependerá de todos los miembros del equipo: terapeutas (equipo multidisciplinar), familia, y principalmente tu hija. Cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad y un alcance.

A lo largo del tiempo que llevamos trabajando con familiares de pacientes con BN hemos podido observar que se repiten una serie de ideas que dificultan su colaboración y propician que también ellos enfermen. Es importante que evalúes si presentas algunas de ellas y trates de modificarlas. Trabajaremos algunas de ellas la semana que viene (por Ej. Sentimientos de culpa, grado de implicación…).

Otros desencadenantes de los atracones

14 enero, 2010

¿POR QUÉ MI HIJA SE ATRACA DE COMIDA SI LO QUE QUIERE ES ADELGAZAR? (2ª parte)

Tras la lectura de este estudio, queda en gran parte contestada y de una forma lógica el primer interrogante. Sin embargo, quedan aspectos por explicar acerca de otros desencadenantes en los atracone

En un grupo de Bulimia, recordamos una paciente que era la menor del grupo, tenia solo 12 años y su peso no dejaba de subir. Un día en la terapia nos dijo “No sé lo que me pasa pero cuanto menos quiero comer más engordo”. Realmente tenía razón. A mayor obsesión por adelgazar, mayor ansiedad por comer.

Sin embargo, hemos de decir que los desencadenantes de los atracones no solo se limitan a la restricción y a la obsesión. Aunque efectivamente sean los principales factores, existen otros detonantes que debemos de tener en cuenta.

Por ejemplo:

En ocasiones, habréis observado que vuestra(o) hija(o) tras haber sufrido una frustración como por ejemplo un resultado académico que no se esperaba, ha llegado a casa muy nerviosa y sospecháis que se ha descontrolado con la comida.

En otros momentos sucede tras una discusión con algún hermano o algún conflicto con los amigos. En otras, cuando tienen que enfrentar alguna situación que consideran difícil o consideran imposible de superar o enfrentar.

Otros días veis que está triste y sabéis que son momentos de mayor riesgo para que aparezca el impulso con la comida.

Si os dais cuenta, estamos hablando de situaciones para ellas(os) difíciles y que les conducen a estados emocionales negativos que canalizan y expresan por medio de la comida.

Cada persona tiene su vulnerabilidad, pero no todas se descontrolan ante las mismas emociones. Algunas expresan su malestar atracándose cuando se sienten tristes o ante la sensación de vacio emocional. Otras sufren mayor riesgo cuando sienten rabia, ira o ante la ansiedad, el miedo…etc.

¿Por qué se da atracones si lo que quiere es adelgazar?

22 diciembre, 2009

¿POR QUÉ SE ATRACA DE COMIDA SI LO QUE QUIERE ES ADELGAZAR?

Es muy habitual escuchar esta pregunta entre los padres y/o familiares que conviven con una chica(o) que sufre este problema. La cuestión es lógica.

Constantemente, observamos los enormes esfuerzos e incluso tremendos sacrificios dirigidos a perder ese peso que se han propuesto. Cuántas horas pueden pasar sin que se lleven un bocado a la boca; esas dietas que se empeñan en realizar con cantidades y valores nutricionales ridículos; horas de intenso ejercicio incluso en momentos de gran cansancio.

Así mismo, es reflejo de su sufrimiento otro tipo de comportamientos que habitualmente podemos observar. Malestar cada vez que se mira en el espejo, no querer salir con sus amigos el fin de semana; las dificultades del verano para poder ir a la playa o piscina…

Bien, visto todo esto es inevitable plantearse por qué nuestra hija que sufre tanto por su cuerpo y que su prioridad es adelgazar ¿Por qué se descontrola con la comida?

La primera respuesta a esta pregunta está básicamente relacionada con la necesidad física. Esos enormes esfuerzos que llevan a cabo de forma diaria por comer lo menos posible y lo menos calórico, son los primeros responsables de su desenfreno.

La gran mayoría de las chicas(os) con un problema de Bulimia, han iniciado el trastorno con dietas o restricciones alimentarias. Esta variable a menudo se repite, podemos pensar entonces que no se trata de una casualidad. Nuestra observación en la práctica clínica, nos ha dado la oportunidad de comprobar que, cuantas menos cantidades coman, más alimentos se prohíban y menos comidas diarias realicen, más probabilidad para iniciar los atracones.

Existen varios estudios que apoyan la hipótesis de la implicación del factor biológico en los atracones. El estudio de Minnesota por ejemplo, trata acerca de esta relación.

La próxima semana trataremos este estudio en nuestra sección.

¿Por qué reduce todo a conseguir adelgazar?

17 diciembre, 2009

¿POR QUÉ REDUCE TODO A CONSEGUIR ADELGAZAR?

La obsesión por adelgazar es el elemento central de este problema. Aquello que empezó por un deseo “inofensivo” de perder un poco de peso, se convierte en una pesadilla. Aún hoy en día, mucha gente atribuye este problema a superficialidad y frivolidad. Sin embargo, hemos de decir que lo que aquí estamos tratando, va más allá de un simple deseo por adelgazar. Estamos hablando de enfermedad y no hemos de tratar algo tan serio de manera tan superficial.

En un inicio, quizás hayáis observado conductas extrañas, pero no notabais cambios en el carácter de vuestra hija, la veías contenta. Uno puede pensar que estas actitudes son típicas en la adolescencia y hasta cierto punto, puede ser así. La adolescencia es una etapa en la que se busca la aprobación externa y hoy en día la imagen de delgadez se relaciona con el éxito social. Por tanto, es habitual encontrar entre nuestros adolescentes un mayor interés hacia su cuerpo, su imagen, las ropas de moda…etc. Sin embargo, una vez que la obsesión ya se ha instalado, observamos conductas que incrementan cada vez más, hasta el punto de observar un cambio total en el carácter y un estilo de vida en gran parte desadaptado.

La obsesión por adelgazar o por no subir peso, genera un enorme malestar. Nuestras pacientes, refieren auténtico miedo a subir peso y este fuerte sentimiento es el responsable de muchas de sus conductas. ¿Qué hace una persona cuando algo le da miedo? La respuesta es fácil “ESCAPAR”. Es la función que cumplen muchos de esos comportamientos que observamos. Por ejemplo, pueden quedar con las amigas con el objeto de andar y de esta forma gastar más calorías o salir por las noches para bailar compulsivamente. Decir que se quedan a comer en el colegio con el objeto de no comer. Simular problemas gástricos para comer lo menos posible. Planificar constantemente como reducir las calorías, cómo encontrar el momento de vomitar. En ocasiones, vemos incluso una forma de comer extraña, llena de manías o rituales.

Es fácil observar como la obsesión se va haciendo con el control de sus vidas. Apenas se puede hablar con ellas de otros temas. Incluso es frecuente escucharos decir que vuestra hija parece otra, que no se le puede decir nada porque está muy irritable, que está en su mundo y muchas veces incluso parece estar ausente.

¿Por qué mi hija no quiere comer si tiene hambre?

3 diciembre, 2009

¿POR QUÉ MI HIJA NO QUIERE COMER SI TIENE HAMBRE?

Estamos en una época en la que gran parte de la población femenina y sobretodo adolescentes desean estar más delgadas. No resulta extraño si contemplamos dos aspectos: La tendencia estética actual y la etapa adolescente.

Si vuestra hija(o) se encuentra en plena adolescencia, debéis tener en cuenta que su personalidad se está desarrollando. Es una fase llena de inseguridades, en la que la autoestima depende aún en gran parte del exterior. Por ello es tan importante el reconocimiento social. Es una época en la que se inician las primeras relaciones con el sexo opuesto y si a esto añadimos que su cuerpo también se encuentra en proceso de cambio, parece que ya tenemos los ingredientes necesarios para que vuestra hija(o) desee perder peso. Es una etapa en la que el aspecto físico y la imagen son para ellas de gran valor. Muchas niñas en pleno proceso de cambio corporal se comparan con la tendencia estética y bien a través de un personaje famoso o comparándose con alguna amiga que se acerque a esta tendencia. E aquí el riesgo de empezar con una restricción alimentaria, bien por medio de una dieta leída en cualquier revista o por ella misma eliminando algunos alimentos y/o cantidades de sus comidas habituales.

Hasta aquí no existe problema. Muchas mujeres en algún momento de su adolescencia han realizado algún tipo de dieta o restricción alimentaría con el objetivo de perder peso y no por ello han desarrollado ningún problema de Anorexia ni de Bulímia.

En el proceso de adelgazamiento, pueden existir algunos factores que nos ayuden a comprender porqué nuestra hija(o) durante este proceso si, ha desarrollado este problema.

Autoestima

Si se trata de una adolescente con una pobre autoestima, parece ser muy gratificante para ella que los demás elogien su pérdida de peso. Esta respuesta, por parte de los demás le hace sentirse muy bien y necesita seguir sintiéndose así. En principio, parece que ha encontrado la solución a sus problemas. Controlar su peso y cuerpo es algo que sí sabe hacer y en inicio no le resulta tan difícil. Así que gradualmente, este deseo por perder peso se convierte para ella en una necesidad.

Perfeccionismo

Este es un rasgo que se observa en la gran mayoría de las adolescentes con esta patología. Este factor se puede observar en su forma de hacer las cosas. Por ejemplo en su modo de estudiar, en las metas que se proponen, en las tareas domésticas, deporte…etc. Incluso el perfeccionismo se manifiesta en su deseo de cómo comer. Este rasgo es en gran parte responsable, ya que les lleva a realizar una dieta o restricción con unas normas alimentarias cada vez más rígidas.

Estos factores entre otros son los responsables de que tu hija desencadene una obsesión por adelgazar y/o un miedo por perder lo que ha conseguido. Esta obsesión y el miedo que le ocasiona, le impiden comer a pesar de tener mucha hambre. Por ello es habitual observar comportamientos en la mesa raros/extraños. Todos ellos dirigidos a evitar su pánico por engordar.

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Mi hija tiene atracones pero no creo que tenga una Bulimia Nerviosa

17 noviembre, 2009

Mi hija tiene atracones pero no creo que tenga Bulimia Nerviosa

Como te hemos comentado, los atracones es el síntoma más destacado de la Bulimia Nerviosa. Sin embargo no es exclusivo de esta enfermedad. También puede aparecer en otros Trastornos de Comportamiento Alimentario (TCA):

- Hay pacientes con Anorexia Nerviosa que también sufren atracones. Sin embargo, estos atracones, por lo general difieren respecto a la cantidad de alimento ingerido. Suelen ser atracones donde se come menor cantidad de alimento. En ocasiones, lo que comen puede ser considerado una cantidad normal por una persona sana. Sin embargo la sensación de pérdida de control y la culpa tras este son semejantes a las emociones que siente una persona con BN. Los llamamos atracones subjetivos. En algunos casos la Anorexia Nerviosa presenta atracones en el proceso de curación o cuando evoluciona hacia una Bulimia Nerviosa.

- Hay otro TCA llamado Trastorno por atracón en el que también aparecen atracones. Los atracones en este trastorno son similares en cantidad de alimento ingerido a los de alguien que sufre Bulimia Nerviosa. Sin embargo la velocidad con la que se come es significativamente menor. Estos atracones se extienden tanto en el tiempo que se asemejan a un picoteo constante. Un rasgo principal que difiere el Trastorno por Atracón de la Bulimia Nerviosa es que en el primero no compensan tras el atracón (restricción, ejercicio físico compulsivo, vómitos o abuso de laxantes o diuréticos).

Si estas leyendo esta información es porque quizá sospechas que tu hija tenga una Bulimia Nerviosa o un trastorno del comportamiento alimentario. Si es así te recomendamos que te pongas en contacto con un profesional. Un diagnóstico e intervención precoz influye en un mejor pronóstico.

El caso de mi hija no es tan grave

12 noviembre, 2009

El caso de mi hija no es tan grave

Quizá según lees este capítulo consideras que el caso de tu hija no es tan grave. Estamos describiendo la sintomatología de este problema cuando está totalmente activado. Sin embargo, no todos los pacientes tienen todos estos síntomas. Tampoco aparecen todos de golpe. Para poder diagnosticar a alguien de una Bulimia Nerviosa debe al menos tener los siguientes síntomas:

- presentar atracones

- tener comportamientos dirigidos a compensar los atracones (restricción alimentaria, vómitos, abuso de laxantes o diuréticos o ejercicio físico compulsivo)

- valorar la imagen o figura como uno de los aspectos o el aspecto más importante de su autoestima.

Existen cuadros llamados incompletos, donde la persona que los sufre no presenta toda la sintomatología. Algunos de ellos son debidos a que se detectan y se ponen en tratamiento antes de que la enfermedad se desarrolle totalmente. Otros, directamente no presentarán toda la sintomatología, pero por ello no significa que sufran menos o que sean menos graves. En cualquiera de los casos, está demostrado que una detección e intervención precoz son indicadores de un mejor pronóstico.

Consecuencias de la Bulimia Nerviosa

5 noviembre, 2009

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE ESTE PROBLEMA?

Este problema interfiere seriamente en la vida de la persona que lo padece.

Consecuencias físicas

Debido a los síntomas alimentarios, puede tener cambios bruscos en el peso. Sin embargo generalmente el peso de una persona con bulimia es normal. Es posible, que si tu hija lleva ya mucho tiempo con esta enfermedad, el descontrol sea mayor y haya terminado estando en un sobrepeso. Las reglas no suele faltar aunque pueden ser irregulares. Estas alteraciones en la alimentación pueden tener otra serie de consecuencias físicas. En ocasiones se produce una dilatación gástrica debido a la gran cantidad de comida que se come en un atracón. También puede sufrir fuertes dolores de estómago. Debido a los vómitos, las glándulas salivales pueden haberse inflamado y el esmalte dental erosionado, dando lugar a caries. No es raro la aparición de úlceras en su boca o en las manos. Si los vómitos son muy frecuentes, puede padecer regurgitaciones. Los vómitos pueden provocar una alteración de las concentraciones de sales minerales en sangre que a su vez también tienen consecuencias negativas. Otra de las consecuencias físicas es la presencia de edemas en las brazos y piernas. Quizá sufra estreñimiento debido a la alimentación inadecuada y al abuso de laxantes. Los mecanismos de hambre y saciedad también se encuentran alterados. La mayoría de estas alteraciones físicas son reversibles y mejoran cuando se soluciona el problema

¿Qué pasa con sus amigos?

Su vida social puede estar alterada como consecuencia del problema. No es raro que encuentre grandes dificultades para enfrentar situaciones sociales como ir a la piscina y que incluso decida no salir un fin de semana porque no se encuentra a gusto con la ropa que se ha probado. En las relaciones sexuales pueden tener dificultades por no tolerar que otra persona vea su cuerpo, le toque…No sólo evita situaciones asociadas al cuerpo como hemos señalado anteriormente, sino aquellas en las que aparece la comida. Evita las comidas fuera de casa, en restaurantes, bodas, cumpleaños…, con un consecuente deterioro de su vida social. Sus alteraciones emocionales fomentan aún más el aislamiento social.

¿Y sus estudios?

Los resultados académicos y/o funcionamiento laboral también se ven alterados. Las obsesiones y la inestabilidad emocional que padece afectan a su motivación y a las capacidades de atención, concentración y memoria con una disminución de su rendimiento intelectual. Es probable que suspenda asignaturas, repita curso o que incluso abandone los estudios. Aquellos que trabajan pueden requerir incluso de una baja laboral.

¿Cómo se comporta en casa?

En la medida que los síntomas van incrementando, es habitual observar un caos en todo su funcionamiento. ¿En cuantas ocasiones habréis pensado que vuestra hija no parece la misma?. No es de extrañar, el cambio sufrido suele ser drástico. Se ha vuelto desorganizada, contestona, a veces ni siquiera respeta las normas básicas de convivencia de la casa Se alteran gravemente no sólo sus hábitos alimentarios sino otros hábitos básicos: higiene, sueño, horarios…En muchas ocasiones no puede ni siquiera levantarse de la cama y acudir a sus clases Es muy frecuente la desorganización de su habitación (reflejo de su desorden mental) y que ésta se extienda a otras áreas comunes de la casa.

Comportamientos impulsivos

Quizá tu hija también sufra otro tipo de comportamientos impulsivos además de los atracones. Alguien tiene un comportamiento impulsivo cuando tiene dificultad para resistirse a un acto que es perjudicial para si mismo y/o su entorno. Este comportamiento le produce liberación de tensiones emocionales, alivio, gratificación o placer. Puede tratarse de gritos, insultos o en casos más graves, descontrol con el alcohol, con las drogas, robos, autolesiones o incluso promiscuidad sexual. Tras él acto suele sentirse arrepentida y culpable.

Los sentimientos de culpabilidad y autoreproches son muy frecuentes dada su forma de ser perfeccionista. Estas conductas, si aparecen, suelen coincidir con el momento de mayor gravedad del problema alimentario y tienden a desaparecer al mejorar este.

¿Cómo afecta a vuestra familia?

Vuestras relaciones familiares no están mucho mejor. Hay constantes discusiones, las normas y hábitos familiares se han alterado y todo gira entorno al problema. Los momentos de las comidas son un sufrimiento. Los hermanos tienden a pasar menos tiempo en casa o evitan a tu hija. Sienten rabia hacia ella, al no entender la enfermedad y considerar que es culpable del mal ambiente que hay en casa. Pueden sentir que les hacéis menos caso y que su hermana enferma se lleva toda la atención. Vuestra relación de pareja también pasa por malos momentos. Generalmente el padre trata de mantenerse al margen del problema y la madre lo abandona todo por su hija enferma.

Es posible que tu hija se muestre especialmente agresiva contigo o con el miembro de la familia que esté cumpliendo el papel de cuidador. Se enfada contigo cuando intentas que tome algo más de comida. También se enfada si intentas controlarle e impedir que se de un atracón. Cuando se lo ha dado, se enfadará por que no has evitado que se lo diese. ¡En fín…!