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Archivado en: ‘familia’ .

LA IMPORTANCIA DE LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS

22 marzo, 2010

¿Qué entendemos por hábitos alimentarios?

Un hábito es la costumbre o práctica adquirida por la frecuente repetición de un acto. Los hábitos se aprenden durante la infancia y la adolescencia, permaneciendo durante la edad adulta.

En éste caso nos referimos a los hábitos alimentarios, como un conjunto de acciones por medio de las cuales se le proporciona alimentos al organismo. Los alimentos proporcionan sustancias que denominamos nutrientes, los cuales necesitamos para el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades. Parece muy clara la relación entre alimentación y enfermedad física. Pues bien, como estamos viendo también tiene mucho que ver con la prevención de otros problemas de salud como son los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Hábitos alimentarios y Bulimia Nerviosa

Quizás la persona con Bulimia Nerviosa no haya tenido previo al desarrollo de su problema unos buenos hábitos alimentarios, o éstos se hayan descompensado por alguna situación puntual, por ejemplo: viaje al extranjero, enfermedad física, depresión… Lo que es seguro es que una vez que se ha instaurado el trastorno, se han desorganizado en cuanto a horarios, número de comidas, cantidad y tipo de alimentos ingeridos…. Alterando gravemente sus hábitos alimentarios.

En la búsqueda de la delgadez, es habitual observar por un lado comportamientos restrictivos en el sentido de eliminar alguna de las comidas principales (desayuno, comida y cena), evitar alimentos que consideran “hipercalóricos” (pasta, pan, dulces…) y/o disminuir las cantidades de comida.

En contraste con lo anterior es frecuente observar voracidad alimentaria en el sentido de comer rápido, abusar de alimentos etc… sobre todo si posteriormente vomita.

Próxima publicación: Hábitos alimentarios y familia

AYUDANDO A MI HIJA

15 marzo, 2010

AYUDANDO A MI HIJA

INTRODUCCIÓN:


Intentaremos explicarte todas aquellas cosas que puedes hacer para apoyar a tu hija en su proceso de recuperación. Sin embargo, antes de entrar en detalles, consideramos muy importante que entiendas algunos aspectos básicos:

Si tu hija no está aún en tratamiento o lo ha abandonado, lo primero que tienes que intentar es que reciba tratamiento lo antes posible. Un diagnóstico e intervención precoz va a mejorar mucho el pronóstico del problema.

Si vas a iniciar la búsqueda tienes que saber que la complejidad del problema requiere de tratamientos multidisciplinares en el que participan diferentes profesionales (psicólogos, psiquiatras, endocrinos…) y por supuesto especializados en los Trastornos del Comportamiento Alimentario. La alta incidencia de éste tipo de problemas ha permitido un gran avance en el desarrollo de su conocimiento, existiendo en la actualidad unidades específicas de tratamiento. Una primera aproximación es sin duda el médico de cabecera que te remitirá a la Unidad de Salud Mental que te corresponda. Te será de gran ayuda también ponerte en contacto con alguna asociación de enfermos que son conocedores de todos los recursos terapéuticos disponibles y te apoyarán en estos difíciles momentos (www.adaner.org).

No depende de ti la curación de tu hija ni tan siquiera de los profesionales que la están tratando, sólo de ella misma. Sin embargo, podemos cuidarla si ella nos lo permite o por lo menos facilitar su recuperación, que no es poco. Un porcentaje muy alto de las personas que mejoran es porque tienen una familia de apoyo que colabora con el tratamiento.

Con éste libro pretendemos elaborar una guía de ayuda para familiares a partir de nuestra experiencia. A continuación desgranaremos una serie de consejos que se han mostrado útiles en el tratamiento de nuestros pacientes. No obstante es necesario recordar, que éstos deben aplicarse en el contexto del tratamiento y bajo la supervisión de un profesional.

Próxima publicación: “La importancia de los hábitos alimentarios”.

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Cómo ayudar a mi hija. Continuación

25 febrero, 2010

Lo que hago no sirve de nada, abandono.

Puede que tu hija no sea todavía consciente del problema que tiene, o si lo es, pero todavía no hace nada por solucionarlo. Esto es un síntoma común. Puede que lo esté intentando pero no observas resultados todavía. Debes entender que ello forma parte del proceso de aprendizaje. El siguiente ejemplo puede ayudarte a entender lo que queremos transmitirte. Recordarás cuando tu hija era un bebé que cada cambio en su alimentación le costaba. Quizá lo rechazaba tajantemente o no quería probar algún alimento nuevo. No por ello dejaste de ofrecérselo o abandonaste tratar de introducir variación en su alimentación. Poco a poco fue aceptándolo hasta que su alimentación fue más variada. Pues bien. Con el problema actual, nos es aconsejable que actúes de una forma parecida. No abandones las pautas de cuidado que te den los profesionales. Tu hija quizá ahora no sea capaz de aprovechar tus cuidados. Ya llegará el momento en que si lo esté y desde luego tiene más posibilidades de solucionar el problema si le sigues ayudando que si abandonas.

Debo controlarla para que coma bien o no se de atracones o vomite…

Si has entendido las ideas anteriores que hemos querido transmitirte entenderás entonces que el objetivo no es controlar a tu hija. Lo que se espera de ti es que organices el ambiente en casa para facilitar que ella sea capaz de comer adecuadamente. El objetivo es que le apoyes y le cuides, no que le controles. Además hemos observado que el intento de control por parte de la familia, a parte de las frustraciones y riesgo de que afecte a tu estado de ánimo, también es perjudicial para la evolución de tu hija. Ella, como ya sabes, no se da atracones porque quiere, sino porque no puede evitarlo. El tratar de impedírselo a través del control puede producir que tenga reacciones emocionales desproporcionadas o que aparezcan síntomas más graves.

Si ella está bien yo estoy bien.

Has observado que según esté el estado de ánimo de tu hija así te encuentras tú. Has de saber, que esto es un círculo vicioso. Al igual que a ti té afecta el estado de ánimo de tu hija, también a ella le afecta el tuyo. Por ello, si tú te hundes porque ella está mal, estás dificultando que ella se apoye en ti para mejorar. Si te enfadas o te deprimes por que ella se da un atracón conseguirás que se sienta culpable, oculte información o que su estado de ánimo sea peor. Por ello es bueno para las dos, que a pesar del problema de tu hija, puedas mantener una distancia emocional y mantener serenidad y calma ante los síntomas.

Me da miedo servirle una alimentación normal

Si tú le sirves en función de sus miedos o te muestras con miedo o angustia al servirle a tu hija un plato de comida normal, le estás reforzando la idea de que debe temer ese plato de comida. Tú sabes que no pasa nada por comer determinados alimentos en cantidades adecuadas. Por lo tanto, enfréntate a tu miedo y mantente segura y tranquila con lo que haces.

¿Cómo ayudar a mi hija?

22 febrero, 2010

Como te comentamos la semana pasada, te mostramos una serie de ideas, que queremos que evalúes si presentas y trates de modificar para ayudar a tu hija y no poner tampoco en riesgo tu salud. Trabaja sobre ellas esta semana y la semana que viene te mostraremos más.

No puede ser. Mi hija no puede tener este problema.

Probablemente si estás leyendo este artículo es porque este pensamiento ya lo has superado. Hay pacientes que no tienen conciencia de estar enfermas, niegan u ocultan la enfermedad. Forma parte del proceso de aprendizaje. Los padres pasan por las mismas etapas. Uno puede negarse a sí mismo la evidencia y no querer asumir que su hija tiene una enfermedad grave como es la Bulimia Nerviosa. Esta reacción puede ser normal. Asumir un problema puede hacerte sentir mal y asustarte. Sin embargo, es importante que lo asumas lo antes posible y te pongas manos a la obra buscando ayuda.

Es culpa mía que mi hija esté enferma.

Hay muchos padres que se sienten culpables del problema de su hija. Este pensamiento es absolutamente irracional y no está en absoluto fundamentado. Existen multitud de factores (no solo familiares) que hacen que una persona tenga más riesgo de padecer esta enfermedad. Aun así no tiene porque sufrirla. Deben aparecer en un momento determinado de su vida, otra serie de factores, que hagan que la enfermedad se desencadene. Como ves, no es objetivo que te sientas culpable y además no te ayuda ni a ti ni a tu hija.

Cuanto más me implique antes se recuperará mi hija.

Esta enfermedad tiene un tiempo medio de evolución entre tres y cuatro años. Durante este tiempo tu hija pasará por todo un proceso de aprendizaje donde cada etapa le requerirá un tiempo. Habrá momentos de recaídas, valora los pequeños avances. No esperes grandes cambios en poco tiempo. No está en tus manos acelerar este proceso. Es importante que para que llegues al final del camino siendo de gran ayuda, dosifiques tus esfuerzos. Para ello deberás tolerar los síntomas. Asume que durante un tiempo seguirán ahí y mantén la calma.

Está en mis manos evitar que mi hija se de atracones

Tu ayuda tiene un alcance. Es necesario que elimines altas exigencias. Tú no puedes solucionar el problema. Intentarlo solo te llevarán a frustraciones y corres el riesgo de abandonar o que tu estado de ánimo se vea afectado.

Prepararme para ayudar a mi hija

11 febrero, 2010

Un familiar que acude a tratamiento acompañando a un paciente con Bulimia Nerviosa será de gran ayuda para su recuperación. Sin embargo es importante que para ello el familiar adopte una determinada actitud hacia la enfermedad. Consideramos que este aspecto es importante y para potenciar este recurso (vuestro apoyo) y ayudar a proteger vuestra salud, hemos decidido dedicar nuestras siguientes publicaciones a lo que hemos llamado: “prepararme”para “ayudar” a mi hija.

¿QUÉ ES AYUDARLE?

Empezaremos explicándote lo que va a significar ayudar. Este término lleva a confusiones. Hay familiares que consideran que el problema es de sus hijas y que no pueden hacer nada por solucionarlo, y por lo tanto, no actúan. Otros, asumen la responsabilidad y sobreactúan. Como en todos los aspectos, tanto el exceso como el defecto son inadecuados y en este caso perjudiciales. Necesitamos que adoptes una posición intermedia. Hay padres que interpretan que este punto medio no sirve para nada. Pues bien, están en un claro error. Tus cuidados hacia tu hija son de gran ayuda, aunque no van a solucionar el problema. La Bulimia es un problema complejo y su solución dependerá de todos los miembros del equipo: terapeutas (equipo multidisciplinar), familia, y principalmente tu hija. Cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad y un alcance.

A lo largo del tiempo que llevamos trabajando con familiares de pacientes con BN hemos podido observar que se repiten una serie de ideas que dificultan su colaboración y propician que también ellos enfermen. Es importante que evalúes si presentas algunas de ellas y trates de modificarlas. Trabajaremos algunas de ellas la semana que viene (por Ej. Sentimientos de culpa, grado de implicación…).

CHARLA-COLOQUIO ACABE BILBAO (25-FEB

4 febrero, 2010

CHARLA COLOQUIO DIRIGIDA A LAS FAMILIAS

TEMA “LA IMPORTANCIA DE LOS FAMILIARES EN EL TRATAMIENTO DE LOS TCA”

LUGAR: C/Zabalbide Nº I. BILBAO. ASOCIACIÓN CONTRA LA ÁNOREXIA Y BULIMIA (ACABE)

HORA:19:00-21:00

PONENTE: IDOIA DÚO

4 febrero, 2010

Hasta ahora te hemos mencionado los síntomas de la B.N. y hemos tratado de explicarte la enfermedad. Pero:

¿Cómo te está afectando a ti?

Al igual que observamos síntomas en una paciente con Bulimia Nerviosa, también la familia altera su comportamiento ante la enfermedad. Cuando aparecieron los primeros síntomas puede que hayas pensado que no era importante, que era una tontería y que se le pasaría. Tras un tiempo, y al ver que no cambiaba, puede que hayas mirado hacia otro lado no queriendo ver. Si te ha pasado esto es normal, puesto que asumir un problema de estas características es difícil y es necesario un tiempo para asimilarlo. Quizá posteriormente, sentiste sorpresa puesto que pensaste que tu hija jamás caería en un problema de este tipo. Puede que hayas sentido vergüenza o culpa, fruto de tu desconocimiento del problema.

Una vez asumido el problema has sintonizado con tu hija y tus máximos esfuerzos van dirigidos a controlar los atracones. Con el objetivo de que no desaparezcan determinados alimentos de la casa y ante la queja del resto de los miembros de la familia, tiendes a esconderlos en distintos lugares de la casa, en ocasiones los has guardado bajo llave. Si estas estrategias no te han funcionado, puede que hayas terminado por no comprarlos, hasta llegar a una situación donde vuestra despensa está literalmente vacía. Si tu hija te ha robado dinero para comprar comida, puede que hayas guardado este bajo llave o incluso hayas puesto un candado en tu habitación. Una estrategia empleada por algunos padres, es no dejar a su hija ni a sol ni a sombra. Hay madres que toman la decisión de dormir con su hija, tratando de evitar así los atracones por la noche.

Poco a poco, toda tu vida se ha ido reduciendo al problema de tu hija y es normal que sufras problemas de ansiedad y ánimo como consecuencia de éste. Has intentado hacerlo todo por ayudar y tratar de solucionar su problema, sin embargo no lo consigues, te desanimas y abandonas. Es normal que en ocasiones decidas tirar la toalla al ver que no consigues nada. Sin embargo, después de un tiempo decides de nuevo volver al campo de batalla y así has entrado en un círculo vicioso de intentos de control y abandono. Ello te provoca una sensación de indefensión, ira, rabia y enfado. Dedicaremos las próximas semanas a ayudarte a que cuides a tu hija de manera eficaz y a la vez proteger tu salud.

¿POR QUÉ MI HIJA MIENTE?

28 enero, 2010

¿POR QUE NIEGA, ME ESTA MINTIENDO?

Este tipo de comportamiento, que por cierto es tan habitual entre las personas que sufren este problema, suele provocar enfado, rabia y como mínimo perplejidad.

Muchas veces, los padres no salen de su asombro ante tanta negación. La reacción de estos, no siempre esta a la altura y de verdad que lo entendemos.

En esta sociedad, la mentira es un acto fuertemente juzgado y cuando uno sabe que alguien le esta mintiendo a la cara, lo normal es que se enoje. Interpretamos que se están riendo de nosotros y que nos están tomando el pelo.

Seguro que a tu hija le habrás preguntado, “¿pero, por que mientes?”. Quizás, entender que hay detrás de sus mentiras nos pueda ayudar.

Nosotros, recordamos situaciones en el hospital ante las que no dábamos crédito. Por ejemplo, las enfermeras podían encontrar comida o vómitos en las habitaciones y las pacientes negaban tal realidad.

Sabemos que estas situaciones no son fáciles de manejar y controlar el enfado tampoco.

Asumir que esta enfermedad trae consigo diferentes síntomas y la mentira es uno más, nos puede ayudar. Se trata de una manifestación más de este problema.

Entender porque lo hacen, también es importante. Qué les empuja a mentir, cuando antes no lo hacían o al menos no de esta forma.

Nuestro trabajo, es indagar sobre las razones que les lleva a este tipo de comportamiento. Recogemos respuestas variadas, pero encontramos que la mayoría de las mentiras están relacionados con la culpa, vergüenza y temores…etc.

Sin duda, para ellas(os) atracarse o vomitar son comportamientos por los que se avergüenzan enormemente. En esta sociedad, no esta bien visto descontrolarse con la comida y no digamos de los vómitos. Para una persona afectada por este problema, en el que observamos un ideal de perfección y que buscan desesperadamente el control, resulta muy humillante no poder controlarse

En otras ocasiones, niegan la realidad por temor a que les reprochen o penalicen estos comportamientos.

Otro aspecto a tener en cuenta, es el temor a lo que puede pasar si admiten que vomitan o que se atracan de comida. El aceptar estos síntomas, pueden derivar en consecuencias negativas. Temen que se les prive de su libertad. Piensan que ya no les van a dejar salir, que sus padres les vigilaran constantemente, que no podrán salir a comer con sus amigas, vacaciones con estas…etc.

Otro factor muy habitual, es que no quieren preocupar a la familia. Saben que los padres se entristecen y se angustian. Mienten para evitar el dolor a su familia.

¿POR QUÉ MI HIJA ME TRATA MAL?

21 enero, 2010

¿POR QUÉ MI HIJA ME TRATA MAL?

En consulta, de forma habitual los padres describen un cambio de actitud en sus hijas. Una vez instaurado el problema, es frecuente que observéis alteraciones en su ánimo y en muchos de sus comportamientos. Todos ellos, indicadores de la presencia de un Trastorno alimentario.

Generalmente se muestran irritables y en ocasiones expresan su malestar con la familia. Normalmente suele ser la madre quien de forma reiterada pregunta “¿Por qué mi hija me odia?” ¿Qué le he hecho yo?”. Se añade que los comentarios hirientes e incluso en ocasiones las actitudes agresivas, se dirigen hacia la figura que más se implica en los cuidados y por regla general, suele ser la figura materna.

Un aspecto importante es que no os culpabilicéis, ya que este sentimiento os puede bloquear en vuestras funciones como cuidadores. Debéis entender que no solo os pasa a vosotros, si no que este cambio de actitud se dan en muchas chicas(os) que sufren este problema. Generalmente hacen grandes sacrificios por no comer, pasan mucha hambre. Esta deprivación, ya les sitúa en un estado de ansiedad e irritabilidad. Se añade que todo este malestar se intensifica cuando comen algo fuera de lo planificado o cuando se descontrolan con la comida. Esto les lleva a sentirse fatal consigo mismas. El remordimiento y la frustración por no poderse controlar, desencadena a veces conductas agresivas hacia si mismas o hacia los demás.

En Las etapas iniciales del problema, es habitual que encubran síntomas, que nieguen su problema o que minimicen aquello que les esta pasando. Esta es una época dura. La familia intenta seguir las pautas del tratamiento. Esto implica servir la comida, poner límites a la restricción alimentaria, a los vómitos…etc. La respuesta habitual de la paciente es enfadarse por que no quiere comer o porque le asusta tomar determinados alimentos. Incluso cuando se da un atracón puede culpabilizar a la familia porque ha comprado alimentos que para ella son prohibidos o porque le han dejado sola en casa o incluso porque no le han cerrado la cocina. Sin embargo, conviene que no os dejéis llevar por estas exigencias, todas producto de sus miedos. Es importante que os guiéis por las pautas de los profesionales responsables en su tratamiento.

Enfadarse y responder con actitudes agresivas o reproches no servirá de nada. La calma y la serenidad es vuestro mejor aliado y el camino para ayudarles. . Recordar, ayudar a vuestra hija conlleva adaptarse al tratamiento y no a la enfermedad

Otros desencadenantes de los atracones

14 enero, 2010

¿POR QUÉ MI HIJA SE ATRACA DE COMIDA SI LO QUE QUIERE ES ADELGAZAR? (2ª parte)

Tras la lectura de este estudio, queda en gran parte contestada y de una forma lógica el primer interrogante. Sin embargo, quedan aspectos por explicar acerca de otros desencadenantes en los atracone

En un grupo de Bulimia, recordamos una paciente que era la menor del grupo, tenia solo 12 años y su peso no dejaba de subir. Un día en la terapia nos dijo “No sé lo que me pasa pero cuanto menos quiero comer más engordo”. Realmente tenía razón. A mayor obsesión por adelgazar, mayor ansiedad por comer.

Sin embargo, hemos de decir que los desencadenantes de los atracones no solo se limitan a la restricción y a la obsesión. Aunque efectivamente sean los principales factores, existen otros detonantes que debemos de tener en cuenta.

Por ejemplo:

En ocasiones, habréis observado que vuestra(o) hija(o) tras haber sufrido una frustración como por ejemplo un resultado académico que no se esperaba, ha llegado a casa muy nerviosa y sospecháis que se ha descontrolado con la comida.

En otros momentos sucede tras una discusión con algún hermano o algún conflicto con los amigos. En otras, cuando tienen que enfrentar alguna situación que consideran difícil o consideran imposible de superar o enfrentar.

Otros días veis que está triste y sabéis que son momentos de mayor riesgo para que aparezca el impulso con la comida.

Si os dais cuenta, estamos hablando de situaciones para ellas(os) difíciles y que les conducen a estados emocionales negativos que canalizan y expresan por medio de la comida.

Cada persona tiene su vulnerabilidad, pero no todas se descontrolan ante las mismas emociones. Algunas expresan su malestar atracándose cuando se sienten tristes o ante la sensación de vacio emocional. Otras sufren mayor riesgo cuando sienten rabia, ira o ante la ansiedad, el miedo…etc.