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Archivado en 26 noviembre 2018

Mitos de los Trastornos de la Conducta Alimentaria IV: Como padre, no puedo hacer nada para que mi hijo se recupere.

26 noviembre, 2018

Las investigaciones realizadas en personas con trastornos de la conducta alimentaria (TCA), enfatizan una y otra vez la importancia de la familia dentro de los tratamientos, por múltiples motivos. De hecho, la Guía Nacional Sanitaria (Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, responsable de promover un tratamiento eficaz en los trastornos mentales), recomienda que la familia sea incluida en el tratamiento de un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). En general, las pruebas apoyan la utilidad de las intervenciones con la familia en los TCA dirigidas a la calidad de vida de los cuidadores y, a su vez, pueden resultar en mayores beneficios para los pacientes (Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, 2010).

¿Qué beneficio tiene para la familia acudir al tratamiento?

En primer lugar, lidiar con un trastorno de la conducta alimentaria supone un evento estresante no sólo para la persona que lo sufre, sino también para toda la familia. Múltiples estudios demuestran como la salud mental familiar se ve deteriorada en el proceso, encontrando niveles clínicos de ansiedad en un 37% de los cuidadores y de depresión en un 63,3% (Pla, Moreno, Durá y Dasi, 2014). Trabajar las relaciones familiares e integrar a la familia dentro del tratamiento ha demostrado un descenso en la sintomatología ansiosa y depresiva de los cuidadores (Sepúlveda y col, 2012).

En el Centro ITEM contamos con talleres para familiares basados en el modelo Maudsley desarrollados en el Hospital Maudsley de Londres, a través de los cuales se proporcionan pautas y herramientas para afrontar la sintomatología y se resuelven dudas y dificultades de los familiares. Este servicio es totalmente gratuito para los familiares de los pacientes del centro.

¿Qué beneficios tiene para el familiar con TCA?

Los cuidadores son una de las principales fuentes de información con las que cuenta el terapeuta durante la evaluación y el tratamiento. Además, durante el tratamiento se les va a pedir que colaboren en el proceso para ayudar al paciente a eliminar las conductas patológicas alimentarias y purgativas. A pesar de que uno de los objetivos del tratamiento es conseguir que la persona que sufre TCA sea capaz de mantener unos hábitos saludables por sí misma, durante el proceso va a necesitar que otra persona le ayude a controlar ciertos comportamientos que le generan excesiva angustia.  Por último, algunos comportamientos familiares se han relacionado con la aparición y el mantenimiento de los síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria. Aprender a identificar estos comportamientos y modificarlos mejora el proceso de recuperación del paciente.

¿Y si mi familiar no se encuentra actualmente en tratamiento?

Es frecuente que las personas que sufren este tipo de patologías no tengan conciencia de enfermedad y no quieran acudir a tratamiento. Los profesionales especializados estamos acostumbrados a tratar primero con las familias para proporcionar pautas que ayuden a mejorar la situación en el hogar y que las personas que sufren un TCA acepten comenzar un tratamiento. Puedes encontrar más información pinchando aquí.

REFERENCIAS:

Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud (2010) Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria. Madrid:  Ministerio de Sanidad y Consumo

Calvo, Rosa (2002). Anorexia y Bulimia. Guía para padres, educadores y terapeutas. Barcelona: Ed. Planeta

Pla, V., Moreno, E., Fuentes-Durá, I., & Dasí-DOI, C. (2014). Evaluación de un programa psicoterapéutico para cuidadores de pacientes con TCA: Estudio piloto. Informació Psicològica, (106), 28-40.

Sepúlveda, A.R., Graell, M., Berbel, E., Anastasiadou, D., Botella, J., Carrobles, J. y Morande, G. (2012). Factors associated with emocional well-being in primary and  secondary caregivers of patients with eating disorders. European eating disorders review, 20, 78-84.

Mitos de los Trastornos de la Conducta Alimentaria III: Si insiste en que está bien tengo que confiar en él

2 noviembre, 2018

¿Si insiste en que está bien, debo confiar en él?

Es frecuente que al insinuar comenzar un tratamiento o incluso cuando ya se está llevando a cabo, la persona indique que no tiene ningún problema.  Los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) tienden a negar y ocultar su condición. No mienten por maldad, mienten para protegerse. Aparte de con la dieta o la alimentación, estos mecanismos defensivos de negación y/o minimización del problema suelen relacionarse también con las secuelas físicas que estos trastornos suelen llevar asociados.

En el caso de la anorexia nerviosa, la delgadez proporciona una sensación de capacidad y autoestima que le hacen negar su estado físico y los riesgos que esta entraña. Por ello, mentir y disimular la realidad le permite continuar realizando las conductas que la acercan a su objetivo.  En el caso de la bulimia nerviosa, cuando la familia habla acerca de la desaparición de comida y/o dinero en casa, la persona suele evitar el conflicto eludiendo su responsabilidad en los hechos.

Cuando se pide a pacientes que escriban cartas hablando de los beneficios del trastorno, es frecuente que estos hablen de que el TCA les hace sentir seguros, especiales y les ayuda a encubrir otros sentimientos y problemas que no se ven capaces de afrontar. Además, también se ha estudiado que los comportamientos desadaptativos, como por ejemplo las purgas, suelen conllevar un descenso de la ansiedad y un aumento de la sensación de control sobre ellos mismos.

Teniendo en cuenta sólo algunos de los beneficios asociados a este trastorno psicológico, se puede entender más fácilmente la ambivalencia que sienten estas personas ante el proceso de recuperación. Esta ambivalencia podría explicar el uso de la mentira. Es de esperar que aquellas personas que no han decidido cambiar, y vienen a consulta por su familia, sean las que mayor índice de ocultación de síntomas presenten, debido a la posible negación de la existencia del problema, al interés por demostrar que no necesitan acudir a terapia, entre otros. Este dato es extremadamente importante, puesto que se ha demostrado en múltiples estudios que la resistencia al cambio está estrechamente relacionada con la cronificación del trastorno.

¿Qué se puede hacer cuando alguien dice que está bien?

Que la persona no sea capaz de reconocer que tiene un problema no implica que no pueda comenzar un tratamiento. De hecho, los protocolos de tratamiento para el Trastorno de la Conducta Alimentaria siempre comienzan con una primera fase de conciencia de enfermedad y motivación para el cambio. En el caso de que pensemos que un familiar puede encontrarse en riesgo de desarrollar este tipo de trastornos, desde Centro ITEM os proporcionamos unas pautas que podrían a que acudan a tratamiento: http://www.centroitem.com/blog/2018/01/11/ayudar-hijo-tca-tratamiento/

Referencias:

-          Gaitero, V; García-Dantas, A; Sánchez, P (2013) La mentira y ocultación de síntomas en los trastornos de la conducta alimentaria. Pp: 1877-1898

-          Treasure, Smith y Crane (2011) Los trastornos de la alimentación. Guía práctica para cuidar de un ser querido. Ed. Serendipity: Bilbao.

-          Calvo, Rosa (2002) Anorexia y bulimia. Guía para padres, educadores y terapeutas. Editorial Planeta: Barcelona