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¿CUÁL ES MI PAPEL COMO CUIDADOR DE UN FAMILIAR CON TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA?

22 febrero, 2018 por Item Dejar una respuesta »

Una vez que un familiar decide comenzar un tratamiento para solucionar el trastorno de la conducta alimentaria (TCA), ¿Cuál es el papel de los padres dentro de este proceso? Generalmente, en este tipo de trastornos, el tratamiento comienza trabajando con la persona afectada su conciencia ante el trastorno y su motivación para lograr enfrentarse al problema. En este momento es importante que haya una buenacoordinación entre el profesional y la familia.

Hay ciertos aspectos que pueden ayudar a entender nuestro papel como cuidador:

Nadie tiene la culpa. Es frecuente que los familiares acudan al centro sintiendo culpa, tristeza, enfado y ansiedad porque no comprenden qué es lo que ha podido causar este problema. Los trastornos de la conducta alimentaria son multicausales. Eso significa que tienen que darse multitud de factores físicos, psicológicos, familiares y sociales al mismo tiempo para que se desarrolle el trastorno. Nunca hay razones únicas , y por ello, los padres nunca son culpables de la situación. Sin embargo, pueden ayudar mucho en el proceso de recuperación. Como parte del entorno del paciente, es muy recomendable que acudan a las sesiones, donde el profesional les guiará, resolverá sus dudas e inquietudes y les indicará pautas para comprender y ayudar a su familiar.

No mienten a propósito. Es frecuente que la persona con TCA oculte o maquille la verdad ante distintas situaciones que implica el trastorno, pero no miente a propósito. Simplemente no se siente preparado para cambiar. Reconocer sus conductas es un paso dentro del proceso de tratamiento. El trabajo irá encaminado a que el paciente reflexione sobre el papel que realiza el TCA en su vida y si es compatible con sus planes de futuro.

Querer no implica ceder. Queremos lo mejor para nuestro familiar, y eso implica que cuando vemos que lo está pasando mal tenemos ganas de ayudarle haciéndole sentir mejor. Tenemos que tener cuidado, ya que sobre todo al comienzo del tratamiento, hacerle sentir bien puede implicar ceder ante lo que nos pide y fortalecer la enfermedad. El proceso de tratamiento nos ayudará a diferenciar entre los comportamientos propios del familiar y los propios de la enfermedad. Lo mejor que podemos hacer es recordarle que nosotros no vamos a contribuir a fortalecer el trastorno, pero que, si necesitan hablar, un abrazo o simplemente tener compañía, siempre estaremos disponibles.

Mi papel es el de cuidar, no el de curar. En ocasiones los padres creen que a través de la confrontación conseguirán que la persona con TCA entienda o realice la conducta que nos parece más oportuna, pero el estilo autoritario tiene el efecto contrario. Provoca que la persona se sienta culpable e incomprendida, por lo que no confiará en nosotros cuando se sienta mal. Tenemos que ser conscientes de que la persona no puede evitar realizar las conductas relacionadas con su trastorno, es un proceso que requiere tiempo. Lo más probable es que si utilizamos un estilo autoritario, acabe realizando las mismas conductas, pero a nuestras espaldas. Se ha encontrado más útil mantener una actitud de comprensión y cariño. Esta actitud no implica permitir todo: como familiares no vamos a ceder a los chantajes propios de la enfermedad, pero sí aceptar que no podemos controlarlo todo.

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