Rss Feed
Tweeter button

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Archivado en 30 marzo 2010

HÁBITOS ALIMENTARIOS Y FAMILIA

30 marzo, 2010

Se ha demostrado a través de múltiples investigaciones la importancia de la familia en la instauración y mantenimiento de los hábitos alimentarios. Es sabido que los niños y adolescentes que comen en familia, se alimentan mejor.

Por ello, el entorno familiar va a ser el mejor escenario para conseguir nuestro objetivo de corregir los hábitos alimentarios inadecuados, que son consecuencia y a la vez mantenedores de la Bulimia Nerviosa.

Esto va a suponer quizás una reorganización de la familia, cuestión nada fácil en los tiempos que vivimos. La incorporación de la mujer al trabajo ha anulado en parte el rol de cuidadora de la familia siendo esta la encargada de la preparación y acompañamiento durante las comidas, función que delegamos a otras personas, comedores escolares…. La falta de tiempo unido a la gran oferta de productos precocinados o comida rápida deriva en un empeoramiento de la calidad de nuestra alimentación por un lado y la calidad de las relaciones familiares que tradicionalmente rodean a las comidas; cada miembro de la familia tiene un horario diferente para comer, se sustituye la mesa del comedor por el sofá, mesa de ordenador…

Por tanto la familia deberá esforzarse y reajustarse si fuera necesario para poder abordar el problema alimentario de su hija/o. Trabajaremos aspectos tan esenciales como es la readquisición de roles familiares (¿quién se ocupa de comprar, elaborar y servir los alimentos?, ¿Quién acompaña durante las comidas?…), horarios de comida, lugar dónde se come etc… En definitiva todas aquellas variables que están directa o indirectamente relacionadas con unos buenos hábitos alimentarios.

Aún así la tarea no va a ser fácil. No hay que olvidar que nuestra hija/o no sólo tiene un problema de hábitos, sino que se trata de un trastorno en el que son muchos los aspectos implicados.

ÁNIMO

Próxima publicación: “A qué nos referimos cuando hablamos de buenos hábitos alimentarios”.

LA IMPORTANCIA DE LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS

22 marzo, 2010

¿Qué entendemos por hábitos alimentarios?

Un hábito es la costumbre o práctica adquirida por la frecuente repetición de un acto. Los hábitos se aprenden durante la infancia y la adolescencia, permaneciendo durante la edad adulta.

En éste caso nos referimos a los hábitos alimentarios, como un conjunto de acciones por medio de las cuales se le proporciona alimentos al organismo. Los alimentos proporcionan sustancias que denominamos nutrientes, los cuales necesitamos para el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades. Parece muy clara la relación entre alimentación y enfermedad física. Pues bien, como estamos viendo también tiene mucho que ver con la prevención de otros problemas de salud como son los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Hábitos alimentarios y Bulimia Nerviosa

Quizás la persona con Bulimia Nerviosa no haya tenido previo al desarrollo de su problema unos buenos hábitos alimentarios, o éstos se hayan descompensado por alguna situación puntual, por ejemplo: viaje al extranjero, enfermedad física, depresión… Lo que es seguro es que una vez que se ha instaurado el trastorno, se han desorganizado en cuanto a horarios, número de comidas, cantidad y tipo de alimentos ingeridos…. Alterando gravemente sus hábitos alimentarios.

En la búsqueda de la delgadez, es habitual observar por un lado comportamientos restrictivos en el sentido de eliminar alguna de las comidas principales (desayuno, comida y cena), evitar alimentos que consideran “hipercalóricos” (pasta, pan, dulces…) y/o disminuir las cantidades de comida.

En contraste con lo anterior es frecuente observar voracidad alimentaria en el sentido de comer rápido, abusar de alimentos etc… sobre todo si posteriormente vomita.

Próxima publicación: Hábitos alimentarios y familia

AYUDANDO A MI HIJA

15 marzo, 2010

AYUDANDO A MI HIJA

INTRODUCCIÓN:


Intentaremos explicarte todas aquellas cosas que puedes hacer para apoyar a tu hija en su proceso de recuperación. Sin embargo, antes de entrar en detalles, consideramos muy importante que entiendas algunos aspectos básicos:

Si tu hija no está aún en tratamiento o lo ha abandonado, lo primero que tienes que intentar es que reciba tratamiento lo antes posible. Un diagnóstico e intervención precoz va a mejorar mucho el pronóstico del problema.

Si vas a iniciar la búsqueda tienes que saber que la complejidad del problema requiere de tratamientos multidisciplinares en el que participan diferentes profesionales (psicólogos, psiquiatras, endocrinos…) y por supuesto especializados en los Trastornos del Comportamiento Alimentario. La alta incidencia de éste tipo de problemas ha permitido un gran avance en el desarrollo de su conocimiento, existiendo en la actualidad unidades específicas de tratamiento. Una primera aproximación es sin duda el médico de cabecera que te remitirá a la Unidad de Salud Mental que te corresponda. Te será de gran ayuda también ponerte en contacto con alguna asociación de enfermos que son conocedores de todos los recursos terapéuticos disponibles y te apoyarán en estos difíciles momentos (www.adaner.org).

No depende de ti la curación de tu hija ni tan siquiera de los profesionales que la están tratando, sólo de ella misma. Sin embargo, podemos cuidarla si ella nos lo permite o por lo menos facilitar su recuperación, que no es poco. Un porcentaje muy alto de las personas que mejoran es porque tienen una familia de apoyo que colabora con el tratamiento.

Con éste libro pretendemos elaborar una guía de ayuda para familiares a partir de nuestra experiencia. A continuación desgranaremos una serie de consejos que se han mostrado útiles en el tratamiento de nuestros pacientes. No obstante es necesario recordar, que éstos deben aplicarse en el contexto del tratamiento y bajo la supervisión de un profesional.

Próxima publicación: “La importancia de los hábitos alimentarios”.

<-->

¿Cómo prepararme para ayudar a mi hija?

8 marzo, 2010

Bien, si has entendido lo que te hemos explicado anteriormente, te será más fácil entender por qué dedicamos este espacio a enseñarte a prepararte.

Pongamos de ejemplo una prueba de fondo de atletismo. Para conseguir llegar a meta necesitas un entrenamiento constante, regular y determinado. No puedes pretender, sin haber entrenado, conseguir llegar a la meta. Además el objetivo no es solo llegar, sino hacerlo en buenas condiciones. Por ello, el atleta se entrena de forma constante, controla el ritmo de la carrera, la respiración, su mente, su alimentación… Son toda una serie de herramientas que le ayudarán a alcanzar su meta con éxito.

Tú puedes hacer algo parecido, y te ayudará también a alcanzar la meta con éxito. En primer lugar, busca información sobre la enfermedad de tu hija. Pregunta las dudas que tengas a los profesionales que están tratando a tu hija. Elimina tus dudas, incertidumbres y trata de comprender o entender esta enfermedad y su evolución. Así podrás ir un paso por delante de ella.

En segundo lugar evalúa el impacto que ya ha tenido sobre ti y tu familia. Quizá necesitéis ayuda también. Es común, que padres de pacientes con Bulimia Nerviosa, necesiten ayuda psicológica o farmacológica durante un tiempo. En caso de que tú tengas también un Trastorno de la Conducta Alimentaria es aconsejable que te pongas en tratamiento.

En tercer lugar, cuida tu relación de pareja. Intenta seguir teniendo momentos para vosotros. También aprende a delegar. Es importante que trabajéis en equipo, que os repartáis responsabilidades, deleguéis aspectos de los cuidados de vuestra hija el uno en el otro. Buscad momentos de descanso. Especialmente si tenéis síntomas de cansancio o agotamiento. Os vendrá bien hacer de vez en cuando una escapada, ya sea un día o un fin de semana.

En cuarto lugar busca apoyo. Busca apoyo en tu familia. Te pueden brindar apoyo logístico en determinadas ocasiones o apoyo emocional. Apóyate también en tus amigos, no abandones tus relaciones sociales. Te vendrá bien tener momentos de distracción. También son de ayuda otras familias con hijos con Bulimia Nerviosa. En ocasiones escuchar a otras personas que están pasando por tu mismo problema puede servir de ayuda. Busca en tu ciudad una asociación de familiares de pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Te resumimos un conjunto de pautas, actitudes o comportamientos que te ayudarán en esta tarea:

1. Busca información sobre la enfermedad.

2. Elimina sentimientos de culpa y vergüenza. No ayudan

3. Tolera los síntomas. Asume que durante un tiempo seguirán ahí.

4. Valora los pequeños avances.

5. Ten siempre presente que tu responsabilidad y alcance tiene un límite.

6. Ten calma y paciencia. Mantén la serenidad.

7. Dosifica tus esfuerzos.

8. Busca apoyo en familiares, amigos u otras familias de pacientes con TCA.

Bien, si ya has comprendido y puesto en marcha estos consejos, ya estás lista para pasar a la acción. Nos dedicaremos a ello en las próximas semanas.