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Archivado en 28 enero 2010

¿POR QUÉ MI HIJA MIENTE?

28 enero, 2010

¿POR QUE NIEGA, ME ESTA MINTIENDO?

Este tipo de comportamiento, que por cierto es tan habitual entre las personas que sufren este problema, suele provocar enfado, rabia y como mínimo perplejidad.

Muchas veces, los padres no salen de su asombro ante tanta negación. La reacción de estos, no siempre esta a la altura y de verdad que lo entendemos.

En esta sociedad, la mentira es un acto fuertemente juzgado y cuando uno sabe que alguien le esta mintiendo a la cara, lo normal es que se enoje. Interpretamos que se están riendo de nosotros y que nos están tomando el pelo.

Seguro que a tu hija le habrás preguntado, “¿pero, por que mientes?”. Quizás, entender que hay detrás de sus mentiras nos pueda ayudar.

Nosotros, recordamos situaciones en el hospital ante las que no dábamos crédito. Por ejemplo, las enfermeras podían encontrar comida o vómitos en las habitaciones y las pacientes negaban tal realidad.

Sabemos que estas situaciones no son fáciles de manejar y controlar el enfado tampoco.

Asumir que esta enfermedad trae consigo diferentes síntomas y la mentira es uno más, nos puede ayudar. Se trata de una manifestación más de este problema.

Entender porque lo hacen, también es importante. Qué les empuja a mentir, cuando antes no lo hacían o al menos no de esta forma.

Nuestro trabajo, es indagar sobre las razones que les lleva a este tipo de comportamiento. Recogemos respuestas variadas, pero encontramos que la mayoría de las mentiras están relacionados con la culpa, vergüenza y temores…etc.

Sin duda, para ellas(os) atracarse o vomitar son comportamientos por los que se avergüenzan enormemente. En esta sociedad, no esta bien visto descontrolarse con la comida y no digamos de los vómitos. Para una persona afectada por este problema, en el que observamos un ideal de perfección y que buscan desesperadamente el control, resulta muy humillante no poder controlarse

En otras ocasiones, niegan la realidad por temor a que les reprochen o penalicen estos comportamientos.

Otro aspecto a tener en cuenta, es el temor a lo que puede pasar si admiten que vomitan o que se atracan de comida. El aceptar estos síntomas, pueden derivar en consecuencias negativas. Temen que se les prive de su libertad. Piensan que ya no les van a dejar salir, que sus padres les vigilaran constantemente, que no podrán salir a comer con sus amigas, vacaciones con estas…etc.

Otro factor muy habitual, es que no quieren preocupar a la familia. Saben que los padres se entristecen y se angustian. Mienten para evitar el dolor a su familia.

¿POR QUÉ MI HIJA ME TRATA MAL?

21 enero, 2010

¿POR QUÉ MI HIJA ME TRATA MAL?

En consulta, de forma habitual los padres describen un cambio de actitud en sus hijas. Una vez instaurado el problema, es frecuente que observéis alteraciones en su ánimo y en muchos de sus comportamientos. Todos ellos, indicadores de la presencia de un Trastorno alimentario.

Generalmente se muestran irritables y en ocasiones expresan su malestar con la familia. Normalmente suele ser la madre quien de forma reiterada pregunta “¿Por qué mi hija me odia?” ¿Qué le he hecho yo?”. Se añade que los comentarios hirientes e incluso en ocasiones las actitudes agresivas, se dirigen hacia la figura que más se implica en los cuidados y por regla general, suele ser la figura materna.

Un aspecto importante es que no os culpabilicéis, ya que este sentimiento os puede bloquear en vuestras funciones como cuidadores. Debéis entender que no solo os pasa a vosotros, si no que este cambio de actitud se dan en muchas chicas(os) que sufren este problema. Generalmente hacen grandes sacrificios por no comer, pasan mucha hambre. Esta deprivación, ya les sitúa en un estado de ansiedad e irritabilidad. Se añade que todo este malestar se intensifica cuando comen algo fuera de lo planificado o cuando se descontrolan con la comida. Esto les lleva a sentirse fatal consigo mismas. El remordimiento y la frustración por no poderse controlar, desencadena a veces conductas agresivas hacia si mismas o hacia los demás.

En Las etapas iniciales del problema, es habitual que encubran síntomas, que nieguen su problema o que minimicen aquello que les esta pasando. Esta es una época dura. La familia intenta seguir las pautas del tratamiento. Esto implica servir la comida, poner límites a la restricción alimentaria, a los vómitos…etc. La respuesta habitual de la paciente es enfadarse por que no quiere comer o porque le asusta tomar determinados alimentos. Incluso cuando se da un atracón puede culpabilizar a la familia porque ha comprado alimentos que para ella son prohibidos o porque le han dejado sola en casa o incluso porque no le han cerrado la cocina. Sin embargo, conviene que no os dejéis llevar por estas exigencias, todas producto de sus miedos. Es importante que os guiéis por las pautas de los profesionales responsables en su tratamiento.

Enfadarse y responder con actitudes agresivas o reproches no servirá de nada. La calma y la serenidad es vuestro mejor aliado y el camino para ayudarles. . Recordar, ayudar a vuestra hija conlleva adaptarse al tratamiento y no a la enfermedad

Otros desencadenantes de los atracones

14 enero, 2010

¿POR QUÉ MI HIJA SE ATRACA DE COMIDA SI LO QUE QUIERE ES ADELGAZAR? (2ª parte)

Tras la lectura de este estudio, queda en gran parte contestada y de una forma lógica el primer interrogante. Sin embargo, quedan aspectos por explicar acerca de otros desencadenantes en los atracone

En un grupo de Bulimia, recordamos una paciente que era la menor del grupo, tenia solo 12 años y su peso no dejaba de subir. Un día en la terapia nos dijo “No sé lo que me pasa pero cuanto menos quiero comer más engordo”. Realmente tenía razón. A mayor obsesión por adelgazar, mayor ansiedad por comer.

Sin embargo, hemos de decir que los desencadenantes de los atracones no solo se limitan a la restricción y a la obsesión. Aunque efectivamente sean los principales factores, existen otros detonantes que debemos de tener en cuenta.

Por ejemplo:

En ocasiones, habréis observado que vuestra(o) hija(o) tras haber sufrido una frustración como por ejemplo un resultado académico que no se esperaba, ha llegado a casa muy nerviosa y sospecháis que se ha descontrolado con la comida.

En otros momentos sucede tras una discusión con algún hermano o algún conflicto con los amigos. En otras, cuando tienen que enfrentar alguna situación que consideran difícil o consideran imposible de superar o enfrentar.

Otros días veis que está triste y sabéis que son momentos de mayor riesgo para que aparezca el impulso con la comida.

Si os dais cuenta, estamos hablando de situaciones para ellas(os) difíciles y que les conducen a estados emocionales negativos que canalizan y expresan por medio de la comida.

Cada persona tiene su vulnerabilidad, pero no todas se descontrolan ante las mismas emociones. Algunas expresan su malestar atracándose cuando se sienten tristes o ante la sensación de vacio emocional. Otras sufren mayor riesgo cuando sienten rabia, ira o ante la ansiedad, el miedo…etc.

ESTUDIO MINNESOTA

6 enero, 2010

ESTUDIO MINNESOTA

Estudio publicado en 1950 por un grupo de investigadores (Keys y colaboradores) en la universidad de Minnesota.

La investigación hace referencia a la influencia de la práctica de la dieta en un grupo de varones. Estos eran prisioneros de guerra y de forma voluntaria participaron en el experimento

A lo largo del estudio se describen las consecuencias de la dieta sobre estas personas. Durante los seis meses que duro la restricción, se observaron alteraciones en su comportamiento alimentario. Aumentaron el consumo de café, té, chicles. En varios de los participantes, destacó una continua sensación de hambre que les llevó a romper la dieta, comiendo de forma descontrolada. Algunos incluso, llegaron a robar comida. Tras el descontrol con la comida, mostraron malestar y culpabilidad. En consecuencia llegaron a vomitar. Finalizado el experimento y durante el periodo de normalización alimentaria que duro tres meses, estos seguían presentando episodios bulímicos.

Los resultados aquí obtenidos, nos llevan a concluir que la restricción alimentaria llevada a cabo de forma prolongada puede ser un factor desencadenante de los atracones.

El estudio es de gran interés porque refleja como la dieta puede desorganizar a personas que previamente al experimento, no presentaban ningún problema. Durante el periodo que duró la prueba, se observo cambios en el comportamiento alimentario como hemos descrito y también otros cambios similares a las personas que padecen un Trastorno Alimentario.